{"id":289,"date":"2019-08-27T15:29:23","date_gmt":"2019-08-27T15:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/?p=289"},"modified":"2021-09-01T16:12:55","modified_gmt":"2021-09-01T16:12:55","slug":"289","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/2019\/08\/27\/289\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>&lt;3 de un mundo sin coraz\u00f3n<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Publicado originalmente en Blind Field Journal, 26 de mayo de 2016<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Por Maya Gonzalez y Cassandra Troyan<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Traducido por JM<\/p>\n\n\n\n<p>A prop\u00f3sito de la econom\u00eda pol\u00edtica del romance en el capitalismo, Eva Illouz describe la \u00abparadoja del v\u00ednculo rom\u00e1ntico\u00bb  que \u00abpuede estar motivado por el inter\u00e9s, pero solo resulta del todo convincente si en un punto determinado el individuo demuestra el car\u00e1cter desinteresado de sus sentimientos\u00bb. Como a\u00f1ade Illouz, \u00abuna vez que se produjo la elecci\u00f3n y se forj\u00f3 el v\u00ednculo rom\u00e1ntico, los actos que las personas consideran m\u00e1s &#8220;amorosos&#8221; son aquellos que ostentan una indiferencia absoluta al &#8220;valor de mercado&#8221;\u00bb.[1] Nos preguntamos: \u00bfen qu\u00e9 se convierte el pacto rom\u00e1ntico una vez que se le paga por sus servicios a la supuesta \u00abamada\u00bb? Hoy en d\u00eda, una mujer de carrera con experiencia que se convierte en \u00abnovia profesional\u00bb* explota la socializaci\u00f3n de su g\u00e9nero al desplegar sus habilidades \u00abinherentes\u00bb, aprendidas a trav\u00e9s de toda una vida de heterosexualidad obligatoria, con el fin de procurarse una buena vida. Lo que conocen quienes est\u00e1n en el negocio de la <em>Girlfriend Experience<\/em> (GFE en internet) ha establecido el \u00abvalor de mercado\u00bb real del v\u00ednculo rom\u00e1ntico. Lo esencial de esta forma de trabajo, a diferencia de la prostituci\u00f3n generalizada del trabajo asalariado, es el hecho de que las relaciones de explotaci\u00f3n son consciente y deliberadamente rechazadas para producir y consumir la experiencia de ligar, tener citas y enamorarse.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo de Illouz, as\u00ed como tambi\u00e9n en teorizaciones m\u00e1s recientes sobre el romance posmoderno, hemos visto revelarse en su desnudo esplendor la experiencia del amor, del flirteo y del estar en pareja como trabajo no pagado, o explotaci\u00f3n mutua c\u00f3mplice, inscrito dentro del inconsciente capitalista y la econom\u00eda libidinal de la reproducci\u00f3n.[2] Sin embargo, la industria del romance ahora se ha expandido para incluir en su repertorio a la acompa\u00f1ante prefabricada y, al hacerlo, ha objetivado sus actividades afectivas en la metamorfosis del \u00abamor\u00bb en salarios. El romance del <em>homo \u0153conomicus<\/em> ahora se ha realizado plenamente en la reificaci\u00f3n de la <em>Girlfriend Experience<\/em> como el consumo de fuerza de trabajo femenina: bajo el disfraz de un objeto de amor, \u00abla amada\u00bb mercanc\u00eda circula, se intercambia y finalmente se <em>consume<\/em>.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>En tanto forma de trabajo validada socialmente, \u00abuna mujer joven\u00bb, o en otros casos \u00abuna mujer madura\u00bb, puede aprovechar el oficio que durante mucho tiempo ha cultivado en ella a trav\u00e9s de las convenciones sociales, pues el noviazgo ahora se ha convertido, objetivamente, en una <em>habilidad. <\/em>Si bien esta <em>habilidad <\/em>todav\u00eda determinada por el g\u00e9nero y es naturalizadora, tambi\u00e9n puede intercambiarse por salarios. Sin embargo, el desempe\u00f1o \u00abnatural\u00bb de la novia se duplica en su consumo como aquello que todav\u00eda <em>aparece<\/em> como si <em>fuera<\/em> no mercantilizable, aut\u00e9ntico y extraecon\u00f3mico. Aunque, como observa correctamente Illouz, el \u00abamor verdadero\u00bb<em> siempre <\/em>est\u00e1 excluido del capitalismo, y su aparente inmediatez lo sit\u00faa transhist\u00f3ricamente <em>a priori, <\/em>en contraste a la vida moderna. No obstante, la particular historia del apego rom\u00e1ntico en el capitalismo surgi\u00f3, de hecho, junto con el auge de las relaciones modernas de propiedad y explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El amor rom\u00e1ntico \u2014que es hist\u00f3ricamente espec\u00edfico a las  relaciones de propiedad <strong>modernas<\/strong>\u2014 aparece como apego afectivo extraecon\u00f3mico organizado por las formas de esclavitud precapitalistas. En el coraz\u00f3n del amor verdadero se encuentra un pseudo-refugio de la falta de humanidad de la competencia moderna, la separaci\u00f3n y el despojo generalizado. Esta preservaci\u00f3n imaginada de los lazos transhist\u00f3ricos, junto con su discurso moralizador del amante, de hecho, es muy moderna y aristocr\u00e1tica. Sin embargo, en su atractivo unidimensional <strong>masivo<\/strong>, primero <strong>fue<\/strong><\/strong> <strong>democratizada en el siglo veinte y ahora es privatizada bajo el neoliberalismo.  Lo m\u00e1s importante, no obstante, es que la banalidad naturalizada y la \u00abautenticidad\u00bb aparentemente transhist\u00f3rica del amor cort\u00e9s <strong>necesariamente<\/strong> se fabricaron a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n violenta de todas las otras formas de experiencia comunitaria y no-capitalista.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este fen\u00f3meno se extiende a la totalidad de las relaciones sociales. <\/strong>Seg\u00fan Giorgio Agamben en \u00abEnsayo sobre la destrucci\u00f3n de la experiencia\u00bb, la modernidad anuncia el fin de la experiencia aut\u00e9ntica. La proposici\u00f3n de Agamben de que \u00abcualquier discurso sobre la experiencia debe partir de la constataci\u00f3n de que ya no es algo realizable\u00bb es el punto de entrada para nuestra exploraci\u00f3n de la <em>Girlfriend Experience<\/em>.[4] <strong>Si la experiencia en s\u00ed misma es imposible, entonces, es solo dentro del contexto de esta imposibilidad que la \u00abexperiencia\u00bb como mercanc\u00eda puede existir. El noviazgo,<\/strong><em><strong> <\/strong><\/em><strong>en tanto una forma mercantilizada de pseudo-experiencia, consiste en una relaci\u00f3n de trabajo discreta entre una \u00abproveedora\u00bb de experiencia rom\u00e1ntica \u2014o una \u00absugar baby\u00bb\u2014&nbsp; y su consumidor, el \u00abaficionado\u00bb o \u00absugar daddy\u00bb.&nbsp; Durante el transcurso de un encuentro individual o a trav\u00e9s de un compromiso continuo, esta relaci\u00f3n de trabajo aparece como el no-consumo de una mercanc\u00eda experiencial, aunque ocurre en un proceso real de trabajo que proporciona servicios \u00edntimos. <\/strong><em><strong>El<\/strong><\/em><strong> <\/strong><em><strong>producto<\/strong><\/em><strong> (el valor de uso en cuesti\u00f3n) es la experiencia del consumidor de consumo aut\u00e9ntico <\/strong><em><strong>en s\u00ed <\/strong><\/em><strong>(una contradicci\u00f3n <\/strong><em><strong>par excellence<\/strong><\/em><strong>), fuera de la dominaci\u00f3n directa de las fuerzas del mercado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para una novia profesional, el lugar de trabajo es a la vez todos y ninguno \u2014todos, es decir, aquellos donde su <em>smartphone<\/em> tiene cobertura\u2014. El l\u00edmite de d\u00f3nde termina su trabajo y empieza su vida real es completamente borroso. La verdadera particularidad de su tocador \u00abpop-up\u00bb es lo que ocurre dentro, ya sea a simple vista o a escondidas. Esta particularidad es el consumo-productivo de una <em>mercanc\u00eda aparentemente no mercantilizable<\/em>: el amor. Por lo tanto, la puerta a su coraz\u00f3n puede y <em>debe<\/em> residir en los m\u00e1rgenes de la dominaci\u00f3n directa mientras que simult\u00e1neamente se incorpora en los patrones y circuitos de la reproducci\u00f3n cotidiana y de su propia auto-conservaci\u00f3n como fuerza de trabajo femenina.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta relaci\u00f3n de vendedor\/comprador, y la relaci\u00f3n de proveedor\/consumidor que provoca, no podr\u00eda <em>parecer aut\u00e9ntica <\/em>si no estuviera ya subsumida bajo la l\u00f3gica del mercado y estructurada por una econom\u00eda pol\u00edtica de la reproducci\u00f3n libidinal. Esta des-<em>aparici\u00f3n <\/em>del noviazgo mercantilizado niega su determinaci\u00f3n social suprasensorial (es decir, suprime la mediaci\u00f3n del dinero y la clase detr\u00e1s de las espaldas de los amantes y las amadas) e inmediatamente alcanza el car\u00e1cter de autenticidad en la \u00abpasi\u00f3n\u00bb transversal y abierta en el l\u00edmite entre dominios constitutivos: el lugar de trabajo y la alcoba\/cocina, es decir, la sede oculta de la producci\u00f3n y su rec\u00edproco reproductivo, por un lado, y el reino de la necesidad y (para algunos) de la libertad, por otro. La novia como experiencia emerge en el nexo de una divisi\u00f3n cada vez m\u00e1s permeable, disociadora y orientada hacia el <em>abyecto<\/em> entre las esferas directa e indirectamente mediada por el mercado.[5]&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Precisamente, la destrucci\u00f3n socializada de la experiencia <strong>es<\/strong><\/strong> <strong>lo que constituye la condici\u00f3n de posibilidad para \u00abla experiencia\u00bb del noviazgo, ya sea remunerado o no.<\/strong> <strong>La precondici\u00f3n necesaria de la experiencia <\/strong><em><strong>aut\u00e9ntica<\/strong><\/em><strong> simulada es la imposibilidad de tener relaciones aut\u00e9nticas o no mediadas. Esta base de inautenticidad es hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de las modernas formas pol\u00edticas y econ\u00f3micas capitalistas, en la medida en que requiere, primero, que dos individuos se encuentren como sujetos \u00ablibres\u00bb dentro de una condici\u00f3n generalizada de \u00ablibre\u00bb <strong>intercambio<\/strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dicha igualdad, entonces, pone en movimiento relaciones de poder desiguales entre los sujetos en cuesti\u00f3n y, de hecho, es la causa misma de la invocaci\u00f3n de la igualdad. El intercambio de equivalentes entre sujetos abstractamente desprovistos de g\u00e9nero y abstractamente iguales \u2014encarnado en la objetividad y transferibilidad del dinero entre los propietarios\u2014 debe <em>rechazarse<\/em> r\u00e1pidamente  en el momento en que aparece. Los sujetos vuelven a ser inmediatamente individuos desiguales y determinados por el g\u00e9nero para que el trabajo comience, es decir, para <em>experimentar <\/em>la producci\u00f3n. Igualmente, la autenticidad es el producto de la inautenticidad generalizada o la \u00ablibertad universal\u00bb \u2014lo que significa, inversamente, condiciones desiguales de dependencia mercantil, trabajo asalariado y distribuci\u00f3n asim\u00e9trica de la riqueza\u2014 que organiza socialmente los per\u00edmetros dentro de los cuales la experiencia en tanto mercanc\u00eda puede comprarse. El contexto de la (des)igualdad generalizada proporciona el campo de juegos para el desempe\u00f1o de la \u00abvinculaci\u00f3n social inmediata y aut\u00e9ntica\u00bb basada en el intercambio de tiempo, trabajo y dinero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>Puesto que el intercambio de dinero y tiempo debe rechazarse inmediatamente, se esconde en el mismo momento en que aparece. O, m\u00e1s probablemente, la paga informal se mantiene completamente oculta a la vista. El uso de <em>PayPal<\/em> y otras formas monetarias de mediaci\u00f3n caracterizan la especificidad de la <em>Girlfriend Experience<\/em> y marcan la diferencia entre las divisiones usualmente racializadas dentro del \u00e1mbito de la prostituci\u00f3n y el <em>escorting<\/em>.&nbsp; Aunque esta forma de pago pueda garantizarles discreci\u00f3n a las poblaciones que no se consideran criminalmente sospechosas \u2014tal como una <em>sugar baby<\/em> que no se identifica como trabajadora sexual y recibe su paga bajo su nombre de nacimiento\u2014, para quienes est\u00e1n dentro del comercio sexual la criminalidad en la persona les proh\u00edbe el acceso a numerosas plataformas, independientemente de si el trabajo mismo est\u00e1 criminalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, el sello distintivo del \u00abaz\u00facar\u00bb de una <em>sugar baby <\/em>es el disfraz del dinero en efectivo y la transferencia de medios de intercambio m\u00e1s personalizados como remuneraci\u00f3n. El az\u00facar de la nena es limpio y lavado institucionalmente. Por esta raz\u00f3n la <em>sugar baby <\/em>debe usar su propio nombre y revelar <em>totalmente <\/em>su identidad personal si espera sacar su az\u00facar fuera del punto de intercambio. Esto generalmente requiere que sea una ciudadana legal y que tenga un estatus descriminalizado. De la misma forma, los que hacen de <em>daddy<\/em> tambi\u00e9n deben seguir siendo \u00abquienes son en la vida real\u00bb para poder hacer los cheques (usualmente inscritos con los nombres y direcciones de sus esposas) o los dep\u00f3sitos bancarios directos y otras formas inmateriales de dinero personalizado que circulan entre los individuos igualmente \u00ablegales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta revelaci\u00f3n de la <em>identidad real<\/em>, sin embargo, solo niega y encubre a\u00fan m\u00e1s la naturaleza esencialmente transaccional del intercambio de dinero por sexo. La condiciones ya existentes del fetichismo de la mercanc\u00eda y el salario, as\u00ed como la identidad y la asignaci\u00f3n naturalizada del g\u00e9nero, son fundamentales para mantener el olvido del consumidor ante su criminalidad y su car\u00e1cter \u00abdesagradable\u00bb. En todo caso, la \u00abinfidelidad\u00bb es m\u00e1s peligrosa para los presuntos <em>sugar daddies <\/em>que su posible arresto o condena, pues un procesamiento legal es pr\u00e1cticamente impedido por su pertenencia real de clase y sus usuales pr\u00e1cticas contables evasivas. <em>Sugar daddying <\/em>es, pues, un hobby reservado para gerentes, abogados, empresarios de la tecnolog\u00eda y capitalistas de riesgo quienes ya tienen el h\u00e1bito de comprar fuerza de trabajo en el mercado libre y disfrazar su ambig\u00fcedad \u00e9tica \u2014liber\u00e1ndose as\u00ed (al menos por ahora) de repercusiones extramaritales\u2014. Aunque el estatus burgu\u00e9s que ostentan le ofrece algo de protecci\u00f3n a las novias que contratan, tambi\u00e9n abre avenidas para el riesgo y la explotaci\u00f3n que de otro modo no existir\u00edan para las verdaderas prostitutas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para que las <em>sugar babies <\/em>puedan capitalizar totalmente su relaci\u00f3n financiera deben reproducir todos los detalles \u00edntimos de s\u00ed mismas para que el <em>daddy <\/em>pueda ver que su dinero est\u00e1 teniendo un buen uso. Se entiende que \u00e9l est\u00e1 haciendo una inversi\u00f3n y quiere ver un retorno. Incluso sin la escena de negociaci\u00f3n real, la reciprocidad debe imaginarse. Para Brandon Wade, el fundador de <em>seekingarrangement.com<\/em>, \u00abcada relaci\u00f3n exitosa es un acuerdo entre dos partes. En los negocios, los socios firman contratos de negocios para establecer sus objetivos y expectativas. Del mismo modo, las relaciones rom\u00e1nticas solo pueden funcionar si dos personas se ponen de acuerdo sobre lo que esperan y lo que pueden dar y recibir de cada uno\u00bb. Aqu\u00ed la comparaci\u00f3n entre los negocios y el romance establece la correlaci\u00f3n para la prostituci\u00f3n generalizada: si puede ser una transacci\u00f3n comercial, entonces no puede ser tambi\u00e9n un romance. Si es un romance administrado por la voluntad del coraz\u00f3n entonces no hay negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes quieren proteger su acceso a la riqueza en el negocio del az\u00facar lo hacen reforzando su rechazo transaccional a la vez que se distancian de la conducta criminal.&nbsp;Estas \u00ab<em>sugar sisters<\/em>\u00bb del blog de az\u00facar \u00abLet\u2019s talk about Sugar\u00bb han desarrollado un conjunto de reglas claras para las \u00ab<em>Sugar babies <\/em>que no pertenecen al taz\u00f3n\u00bb: quienes carecen de objetivos, tienen privilegios especiales, buscadoras de minas y, por supuesto, las <em>escorts<\/em>. Aunque las \u00ab<em>real babies<\/em>\u00bb<em> <\/em>afirman que no intercambian sexo por dinero, el parecido entre el <em>sugaring<\/em> y el trabajo productivo es un componente necesario para su desempe\u00f1o. Desde su punto de vista burgu\u00e9s, la <em>sugar baby<\/em>&nbsp;agrega el valor necesario a la vida de \u00e9l (y viceversa): \u00absomos sus porristas cuando necesita una, su terapeuta cuando necesita un lugar seguro y, para algunos, nos volvemos su peque\u00f1a chica sexy. A cambio, nos cuidan y malcr\u00edan\u00bb. El <em>sugar daddy<\/em> asiste financieramente a su nena para que ella consiga sus objetivos de vida y sus sue\u00f1os por el placer de verla triunfar.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque este placer naturalmente no est\u00e1 exento de motivaci\u00f3n, o al menos de incentivos visibles, ya que debe basarse en otra condici\u00f3n contractual rechazada: la <em>sugar baby <\/em>es una inversi\u00f3n con la noci\u00f3n fetichista de que ella ayudar\u00e1 en alguna forma de creaci\u00f3n de valor o con la expectativa de aumentar el valor de su \u00abcapital humano\u00bb. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 en juego en esta transacci\u00f3n? Una vez que sus necesidades son establecidas, es importante que esta asignaci\u00f3n mensual vaya hacia un objetivo profesional o, preferentemente, de emprendimiento. Si ella solo va de compras y consume por el simple hecho de consumir, jugando el rol de la mu\u00f1eca denigrada, proporciona un atractivo particular para los que buscan un acuerdo \u00absin compromisos\u00bb. Sin embargo, una relaci\u00f3n prolongada requiere que la <em>sugar baby<\/em> est\u00e9 en deuda con su <em>sugar daddy. <\/em>Una deuda que ella nunca pueda pagar, sino que deba estar pagando constantemente, mientras \u00e9l espera aliviarse de la verg\u00fcenza que le causa la relaci\u00f3n de intercambio subyacente a trav\u00e9s del sentido de su propia generosidad auto-gratificante<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha demostrado Maurizio Lazzarato, la creaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de deuda conforman el coraz\u00f3n estrat\u00e9gico de la pol\u00edtica neoliberal forjando una din\u00e1mica de poder desigual entre el deudor y el acreedor. La creaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de deuda no son categor\u00edas antit\u00e9ticas, ya que la deuda es necesaria para extender los sistemas pol\u00edticos de control, como las medidas de austeridad, que intervienen y arrebatan los servicios obtenidos a trav\u00e9s de la lucha social. La recuperaci\u00f3n del Estado de bienestar para la ganancia privada requiere la absorci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos en el sector privado para la acumulaci\u00f3n capitalista, un proceso que simult\u00e1neamente se alimenta de una dependencia en la culpa con el objeto de producir procesos de subjetivaci\u00f3n, o la perspectiva de que \u00abla econom\u00eda neoliberal es una econom\u00eda subjetiva\u00bb.[6] Aqu\u00ed la econom\u00eda de la subjetivaci\u00f3n se basa en el placer f\u00edsico femenino naturalizado como una extensi\u00f3n de esas caracter\u00edsticas que le permiten tener un abundante ingreso del altamente orquestado trabajo de la feminidad. Este trabajo se oculta y niega debido a su naturalizaci\u00f3n, convirtiendo la reproducci\u00f3n del g\u00e9nero en un trabajo no remunerado. En un rol en el que ya hay una intensa expectativa de desempe\u00f1arse vigorosamente y a la orden, generalmente la invocaci\u00f3n del disfrute se a\u00f1ade como un bono adicional a favor de la <em>sugar baby<\/em> en lugar de considerarse como una parte de su proceso de trabajo acumulativo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso del consumo de sexo il\u00edcito por parte de la clase trabajadora, los medios de intercambio usualmente vienen en la forma de pago en efectivo. Aunque el dinero en efectivo evita el l\u00edo de la responsabilidad personal, criminaliza, sin embargo, a los sujetos que lo acumulan en grandes cantidades y puede utilizarse potencialmente como evidencia en casos de evasi\u00f3n de impuestos o en su mayor\u00eda sigue siendo sospechoso. Toda la historia de la adquisici\u00f3n monetaria est\u00e1 oculta en la forma de dinero en efectivo tras el velo de su universalidad (el efectivo no tiene ninguna indicaci\u00f3n de sus or\u00edgenes y las labores asociadas a \u00e9l) y por esa raz\u00f3n circula en la econom\u00eda sumergida. De la misma manera, la polic\u00eda puede utilizarlo para se\u00f1alar la presencia de trabajo criminal.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, el dinero en efectivo criminaliza a quienes lo tienen y notoriamente libera a ciertos servidores p\u00fablicos de reprimendas legales, permiti\u00e9ndoles acceder libremente a trabajos sexuales a cambio de inmunidad y potencialmente penalizando una serie de abusos, posiblemente la violaci\u00f3n y con demasiada frecuencia el asesinato. El aumento de las formas inmateriales de efectivo, a saber, el <em>bitcoin<\/em>, ha ayudado a descriminalizar este modo de intercambio. Sin embargo, en relaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica social generalizada de pagar con pl\u00e1stico, d\u00e9bito y otras formas no-monetarias, el dinero en efectivo es cada vez m\u00e1s criminalizado y criminalizante para quienes no tienen acceso al sistema bancario.[i]<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la puta que hace de novia, aunque en realidad es una mezcla de hija-madre-amante-aprendiz-trepadora-profesional y terapeuta, usualmente la forma ambigua del pago la deja sin un salario monetario o, como m\u00ednimo, con menos dinero que el equivalente al valor de mercado de su tiempo de trabajo. Sin embargo, en relaci\u00f3n a la novia <em>de facto <\/em>no pagada, la <em>sugar baby<\/em> (a veces ella misma&nbsp; novia no pagada en la vida real) se vuelve consciente de las labores no pagadas de las novias \u00abnaturales\u00bb en su iluminadora y desnaturalizada objetividad.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, el pago del valor inmaterial \u2014sea cual sea el az\u00facar en el que se manifieste\u2014 revela el inconveniente de la <em>Girlfriend Experience<\/em> como trabajo \u00abpagado\u00bb, a saber, la posible abyecci\u00f3n y<em> <\/em>re-amadecasificaci\u00f3n del trabajo sexual,&nbsp; en la medida en que los medios de pago por el tiempo de una <em>sugar baby <\/em>fluct\u00faan constantemente entre pago en dinero y pago en especie (es decir, en valores de uso y medios de subsistencia). Aunque el pago en especie puede incluir cualquier cosa desde comida, ropa, hasta vivienda, tambi\u00e9n incluye cosas que son compartidas mutuamente por la <em>baby <\/em>y el <em>daddy <\/em>durante el transcurso de su compromiso; en tanto relaci\u00f3n, debemos recordar que incluye la ejecuci\u00f3n de <em>trabajo oculto. <\/em>Un <em>daddy <\/em>rico puede gastar dinero en sus \u00abaventuras\u00bb (algunas veces superando el salario anual de ella) para comprar cosas que su nena nunca, ni en sus sue\u00f1os m\u00e1s salvajes, comprar\u00eda y que ella piensa que si fueran un ingreso podr\u00edan pagarle, en cambio, la universidad o la atenci\u00f3n m\u00e9dica. El ingreso del <em>daddy <\/em>es determinado por su propiedad, su estatus y su acceso a una idealizaci\u00f3n fantasmag\u00f3rica de compa\u00f1\u00eda rom\u00e1ntica; el de ella dependen solo de la \u00fanica propiedad de la que es due\u00f1a: su piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Usualmente, el desempe\u00f1o de la <em>Girlfriend Experience <\/em>en su consumo-productivo necesariamente incluye la explotaci\u00f3n basada en el g\u00e9nero y la raza de trabajadores de servicios peor remuneradas: cocineras, criadas, ni\u00f1eras, camareras y choferes, que proporcionan los cimientos de la propia explotaci\u00f3n de la <em>sugar baby<\/em> y la producci\u00f3n de la experiencia de clase del <em>daddy<\/em>. Las <em>sugar babies<\/em>, de manera muy similar a las trabajadoras dom\u00e9sticas que contratan \u00abayuda\u00bb, usan su propio salario privilegiado para comprar el trabajo de mujeres proletarias peor remuneradas, aun si es inevitable y siempre simult\u00e1neo a su propia explotaci\u00f3n. Del mismo modo, su trabajo es el de la autenticidad afectiva y por eso requiere que realice, durante el transcurso de su trabajo, <em>la apariencia de pertenencia de clase<\/em> como si en su propia vida fuera realmente la querida amiga y familia de la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una vez que la transacci\u00f3n monetaria ha sido hecha, o al menos se ha prometido, estos s\u00fabditos burgueses regresan a su estatus original de individuos determinados por la clase y el g\u00e9nero para que comience el trabajo del noviazgo. Sin embargo, la noci\u00f3n de igualdad debe sostenerse en la medida en que emparejarse sigue siendo \u00abconsensuado\u00bb y resultado de elecciones libres. Aunque, como todo buen marxista sabe, el intercambio de dinero por fuerza de trabajo es precisamente la suspensi\u00f3n consensuada de la capacidad de acci\u00f3n para que el capital pueda mandar a voluntad sobre cuerpos laborantes. El que ella produzca \u00abautenticidad\u00bb \u2014y no sexo\u2014 extingue la apariencia de igualdad mediante la preservaci\u00f3n y el desempe\u00f1o de una singularidad radical, pero conserva la capacidad de acci\u00f3n <em>solo en la medida en que su trabajo lo requiere para que \u00e9l niegue su dominaci\u00f3n econ\u00f3mica sobre ella. <\/em>Y,&nbsp; en ese sentido, puede parecerse al romance sin pago. As\u00ed, la dial\u00e9ctica entre la universalidad y la particularidad, entre la autenticidad y la intercambiabilidad gen\u00e9rica, coreograf\u00eda el <em>pas de deux<\/em> en el que la <em>mercanc\u00eda-experiencia <\/em>amorosa puede aparecer como una danza interpretativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para alguien interesada en su propia autopreservaci\u00f3n, pero al mismo tiempo dedicada potencialmente a la praxis revolucionaria, la <em>sugar baby<\/em> ofrece (y quiz\u00e1s no sea diferente a lo que cualquier feminista bien pagada y con un estatus m\u00e1s legal, socialmente \u00abhumanizado\u00bb y con m\u00e1s empleo que sus hermanas) una categor\u00eda anal\u00edtica y subjetivadora, un punto de vista sobre la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea de los sujetos abyectos. Y, tal vez incidentalmente, una perspectiva de las condiciones del trabajo no pagado y naturalizado realizado por novias (y novios) que en s\u00ed mantiene todos los aspectos de las relaciones sociales capitalistas que se desear\u00edan abolir. Tal como la cr\u00edtica del trabajo dom\u00e9stico, lo que el trabajo de novia muestra es el hecho de que el trabajo de algunas puede transformarse en el tiempo de juego de otros, dependiendo de los ingresos y el comportamiento determinado por el g\u00e9nero de cada cual. El trabajo de la experiencia se realiza en el lugar de ocio de un cliente o un <em>daddy<\/em>: un largo almuerzo durante la semana, seguido por una compra compulsiva, cenas caras, una noche de fiesta tomando y bailando, tiempo \u00edntimo sin prisas y a solas \u00abexplorando los cuerpos de cada uno\u00bb en hoteles de cinco estrellas. Por eso, en el esp\u00edritu de la diversi\u00f3n, el trabajo rutinario de un individuo que solo quiere\/necesita un ingreso monetario es necesariamente el espont\u00e1neo tiempo de juego de otro, dependiendo del acceso profundamente desigual al mercado de las mercanc\u00edas que comparativamente tienen. <\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto moderno que busca experiencia no es el hombre burgu\u00e9s, como sugiere Agamben, sino su propio fantasma. Incluso su compa\u00f1era de juegos es m\u00e1s \u00abun sujeto\u00bb, una hechicera astuta que controla su fantas\u00eda y se convierte en su agente. Sabe como evocar los poderes seductivos de la imaginaci\u00f3n para conjurar el regreso ext\u00e1tico de los fantasmas de la experiencia. <em>Como<\/em> <em>m\u00e9dium<\/em>, mantiene abiertas \u00abestas puertas de los sue\u00f1os\u00bb cultivando varias zonas de disfrute fantasm\u00e1tico. Est\u00e1 bien sintonizada con los m\u00faltiples requisitos del deseo: lo hace regresar eternamente, lo hace <em>enamorarse<\/em>, derrocha \u00abpor los dos\u00bb la supuesta qu\u00edmica que hace falta para el romance mientras vuelve a alinear meticulosamente las estrellas imaginarias.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor se vuelve para ella un acto de magia; el sexo es su sesi\u00f3n espiritista. En este sentido, ella coge por dinero, nunca por amor, pues \u00abel amor por la prostituta constituye la apoteosis m\u00e1s completa de la empat\u00eda con la mercanc\u00eda\u00bb. [7] Por ser amada en contra de su voluntad <em>real<\/em>, entiende que su inmaterialidad se concretiza a trav\u00e9s de una percibida relaci\u00f3n sexual que sit\u00faa la otredad radical en su pura objetividad, pero fant\u00e1smicamente. Como escribi\u00f3 Luk\u00e1cs famosamente\u00a0acerca de tal latente reificaci\u00f3n: \u00abuna relaci\u00f3n entre personas toma el car\u00e1cter de una cosa y, de este modo, toma el car\u00e1cter de una &#8220;objetividad ilusoria&#8221; que, por su sistema de leyes propio, riguroso, enteramente cerrado y racional en apariencia, disimula toda huella de su esencia fundamental: la relaci\u00f3n entre las hombres. [&#8230;] Pero <em>aqu\u00ed<\/em> se trata de saber en qu\u00e9 medida el tr\u00e1fico mercantil [\u2026] [es capaz] de influir en <em>toda<\/em> la vida, exterior e interior, de la sociedad\u00bb.[8] Quiz\u00e1s hayamos llegado a la respuesta, pues la (in)materialidad de la experiencia revela que el imperativo de disfrutar el goce sexual aut\u00e9ntico es desear la autenticidad m\u00e1s que el propio sexo. Es solo a trav\u00e9s de una fuerza m\u00e1gica de <em>trascendencia<\/em> que el amor en forma de trabajo se enajena en su producto a trav\u00e9s de la eliminaci\u00f3n de su base en el intercambio. Este es el deseo contradictorio que impulsa al inconsciente burgu\u00e9s: atravesar los fronteras de sus l\u00edmites absolutos en la b\u00fasqueda de la autorrealizaci\u00f3n en los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos y las santidades m\u00e1s profundas del ser social.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la novia, <em>ella<\/em> es m\u00e1s un sujeto que \u00e9l, pues solo ella reconoce conscientemente que el verdadero sujeto no es ni \u00e9l ni ella, sino, de hecho, el <em>valor. <\/em>Su trabajo es el medio por el cual \u00e9l ejerce el poder a trav\u00e9s del mando de <em>su<\/em> billetera. Y por eso \u00e9l no es m\u00e1s que una billetera. La relaci\u00f3n de intercambio entre una vendedora de experiencia y la fuente de ingresos que busca controlar a trav\u00e9s de su \u00abtimo\u00bb es la fuerza subyacente que gu\u00eda la experiencia de \u00abintimidad real\u00bb del <em>sugar daddy<\/em>. En el caso particular de la trabajadora real detr\u00e1s de la <em>Girlfriend Experience <\/em>(el sujeto detr\u00e1s del sujeto que ella desempe\u00f1a), su trabajo consiste en ocultarse a s\u00ed misma <em>como empleada del sugar daddy<\/em>. En resumen, la experiencia fant\u00e1smica del <em>sugar daddy <\/em>es la experiencia del fetichismo de la mercanc\u00eda en s\u00ed realizado sobre \u00e9l mismo como capital reificado. La inversi\u00f3n de la vida se invierte dos veces: las relaciones sociales de producci\u00f3n como relaciones entre cosas \u2014y en este caso en particular entre la \u00abnovia\u00bb y la billetera\u2014 aparecen invertidas como relaciones materiales entre \u00abpersonas\u00bb \u00abaut\u00e9nticas\u00bb y \u00abreales\u00bb que consienten (en la forma de un contrato informal) a compartir un <em>verdadero<\/em> \u00abbuen momento\u00bb<em>. <\/em>La <em>Girlfriend Experience <\/em>revela el ep\u00edtome m\u00e1s cercano de lo que los situacionistas llamaron vida espectacular. \u00abEn el mundo <em>realmente<\/em> invertido, lo verdadero es un momento de lo falso\u00bb.[9]<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>TEMA<\/strong>:<strong> Investigaci\u00f3n de una exploraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHe pensado en aquello que estamos haciendo y quiero convertirlo en un juego que valga la pena ser jugado. En la superficie: necesitas apoyo financiero y necesito sexo, pero eso parece terriblemente simplificado. Est\u00e1 bien si se trata solamente de eso. Pero si es solo de eso, no es sostenible por mucho tiempo y tambi\u00e9n puede estar bien. Por otro lado, si realmente necesito sexo puedo contratar los servicios de una profesional de vez en cuando, pero eso no me interesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sea que pas\u00f3 hace dos noches fue inusual para m\u00ed. Y tal vez eso se deba a que las otras mujeres con las que he estado en mi vida por varias razones se han contenido o yo he contenido partes de m\u00ed mismo. A medida que envejezco, me parece que soy m\u00e1s impaciente con las relaciones superficiales donde no hay nada en juego, as\u00ed que estoy poniendo en juego la exploraci\u00f3n de la pasi\u00f3n en mi relaci\u00f3n contigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no me siento conectado contigo de la manera en que me gustar\u00eda. Mencion\u00e9 enamorarse, lo que incluso de acuerdo a mis est\u00e1ndares es una cosa muy rara en la primera cita, lo admito.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si es amor lo que busco, pero lo que de seguro quiero es una conexi\u00f3n profunda y la experiencia de ser conocido: intimidad real\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la <em>sugar baby<\/em> que desempe\u00f1a la <em>Girlfriend Experience<\/em> el correo electr\u00f3nico anterior hace bostezar de lo t\u00edpico. Aqu\u00ed vemos que afectos como \u00abconexi\u00f3n profunda\u00bb, \u00abintimidad real\u00bb, \u00abpasi\u00f3n\u00bb con \u00abverdaderos riesgos involucrados\u00bb se unen en \u00abla <em>experiencia<\/em> de ser conocido\u00bb. Por otro lado, la <em>sugar baby <\/em>sabe (y cuenta con ello) que lo que se vuelve conocido para su <em>daddy<\/em> es raramente el <em>auto-<\/em>conocimiento. Por el contrario, la auto-negaci\u00f3n fantasmag\u00f3rica es la caracter\u00edstica m\u00e1s definitoria de cualquier <em>sugar baby<\/em>. Porque toda nena que merezca su az\u00facar solo tiene \u00e9xito cuando mantiene la ignorancia de su <em>daddy<\/em> no con respecto a su estatus ontol\u00f3gico, sino <em>su propia ignorancia<\/em> con respecto a la verdad, es decir, su b\u00fasqueda de la mercanc\u00eda-empat\u00eda de una novia profesional. La l\u00f3gica invertida de un <em>sugar daddy<\/em> puede apreciarse completamente en el tipo de disonancia cognitiva que se muestra en el correo electr\u00f3nico anterior, donde el cliente concluye que el prop\u00f3sito de comprometerse con una <em>prostituta disfrazada de objeto de amor<\/em> podr\u00eda potencialmente conducir al logro de una mejor comprensi\u00f3n de la realidad. Para entender esta falacia debemos hacer una investigaci\u00f3n sobre lo que significar\u00eda producir o consumir \u2014en la forma de una mercanc\u00eda\u2014 la experiencia de estar en una relaci\u00f3n y el logro de verdadera intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, la producci\u00f3n de la experiencia de intimidad por parte de una proveedora o <em>sugar baby<\/em> se vuelve un aspecto esencial de la <em>Girlfriend Experience. <\/em>Lo que marca la diferencia entre el trabajo de prostituci\u00f3n y la <em>Girlfriend Experience<\/em> (y tambi\u00e9n con la novia) es el hecho de que para una trabajadora sexual que ejecuta la representaci\u00f3n de la <em>Girlfriend Experience, <\/em>el protocolo f\u00edsico de la intimidad bordea (y puede igualarse a) la potencialidad del riesgo proporcionado (que se ajusta a su valor aumentado). Mientras m\u00e1s arriesga su salud, su bienestar o su privacidad personal, m\u00e1s se acerca a ser la novia \u00abaut\u00e9ntica\u00bb. Esto incluye la ejecuci\u00f3n de servicios tales como felaciones sin protecci\u00f3n. Tambi\u00e9n son usualmente parte de la ecuaci\u00f3n besos con lengua, recibir sexo oral sin protecci\u00f3n, tragarse el semen y orgasmos m\u00faltiples. Sin embargo, lo que realmente define a una <em>escort<\/em> que desempe\u00f1a la <em>Girlfriend Experience<\/em> es su ejecuci\u00f3n de trabajo emocional como servicios que solo se vuelven cuantificables en su ejecuci\u00f3n. Estos pueden incluir estar ah\u00ed y estar presente, establecer una conversaci\u00f3n, coquetear, abrazar despu\u00e9s del sexo, ternura, la expresi\u00f3n de sus \u00abpropios\u00bb deseos sexuales. Pero, de manera m\u00e1s importante, no debe \u00abapurarse\u00bb, no debe dejar que la vean mirando el reloj, debe usar la hora <em>completa<\/em>, hacer contacto visual, en resumen, debe hacer que el cliente sienta que ella es una <em>compa\u00f1\u00eda<\/em> y no una \u00abprofesional\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo detalle es la idea en la que se basa la <em>Girlfriend Experience<\/em>: la prostituta por la que est\u00e1s pagando debe fingir que <em>la raz\u00f3n exacta por la que est\u00e1 all\u00ed<\/em> no existe. Todo el intercambio financiero se basa en su capacidad para hacer invisible su trabajo, como si de hecho no fuera trabajo. El consumidor de la relaci\u00f3n sexual est\u00e1 comprando los servicios prestados a trav\u00e9s de un contrato de trabajo-libidinal necesario para que se desarrolle la transacci\u00f3n, en el cual el deseo de remuneraci\u00f3n se suspende temporalmente para que el deseo espont\u00e1neo se pueda producir y consumir. Al igual que con otros encuentros sexuales asalariados, para que se represente la<em> Girlfriend Experience<\/em> deben realizarse ciertos servicios er\u00f3ticos junto con una variedad de otros trabajos que se expanden m\u00e1s all\u00e1 de una ejecuci\u00f3n singular. Un cliente puede pedirle a una <em>escort<\/em> que realice una felaci\u00f3n o sexo anal, pero una solicitud de ternura o reconocimiento no es una tarea finita y limitable. Tal como la novia real, su presencia se fetichiza como un trabajo de intimidad consensual y voluntario, un trabajo de amor invocado desde \u00abla profundidad de la sensaci\u00f3n f\u00edsica y desde el intercambio er\u00f3tico emocionalmente delimitado\u00bb o lo que la soci\u00f3loga Elizabeth Bernstein denomina <em>intimidad delimitada<\/em>.[10]<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abintimidad delimitada\u00bb explica el trabajo emocional y er\u00f3tico contenido en la transacci\u00f3n mercantil. Desafortunadamente, este concepto no examina completamente los residuos sensoriales y cognitivos que se sienten despu\u00e9s de un encuentro \u00edntimo. \u00abDelimitaci\u00f3n\u00bb se refiere aqu\u00ed a las limitaciones que son posibles al fijar una tarifa monetaria y \u00abcuya importancia es ilustrada por las consecuencias que se producen cuando se violan los l\u00edmites\u00bb.[11] Las violaciones que aborda Bernstein son menos comunes, ya que se centran en situaciones donde se rompe el contrato financiero \u2014como una <em>escort<\/em> que ofrece una tarifa m\u00e1s baja para los clientes que le gustan y que nunca regresan\u2014 generalmente considerando el intercambio financiero como un evento singular, incluso si se repite varias veces con el mismo cliente. Sin embargo, el trabajo de la <em>Girlfriend Experience <\/em>es parte de un proceso de trabajo material acumulativo que no se completa en la singularidad de una sesi\u00f3n. Lo que determina la idoneidad de la capacidad de una <em>escort<\/em> para realizar la <em>Girlfriend Experience,<\/em> lo que podr\u00eda decirse que es la carga de la promesa de la intimidad, es su capacidad para desarrollar cada encuentro y seleccionar comportamientos afectivos de un archivo evocador de sentimientos. La intimidad se cumple a trav\u00e9s de la capacidad de apego y se sostiene mediante el aseguramiento de su repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de usar el t\u00e9rmino \u00abintimidad delimitada\u00bb, entonces, usamos \u00abintimidad negada\u00bb para designar la fisura psicol\u00f3gica que se necesita en los sujetos involucrados para que ocurra la transacci\u00f3n financiera. Como enmienda del t\u00e9rmino de Bernstein, la \u00abintimidad negada\u00bb considera la multivalencia garantizada para negociar muchos niveles de apego performativo, especialmente en tanto que debe representar no solo el trabajo ejecutado en la esfera directamente mediada por el mercado, sino que tambi\u00e9n el que ocurre en la esfera indirectamente mediada por el mercado de la econom\u00eda libidinal. Lo que Bernstein no considera es el hecho crucial de que las <em>escorts<\/em> tambi\u00e9n son novias, esposas y madres cuando est\u00e1n \u00abfuera de las horas de servicio\u00bb. A la inversa, los <em>sugar daddies <\/em>\u2014que pueden tener hijas de la edad de las <em>escorts<\/em> que visitan\u2014 deber\u00edan entenderse como dirigiendo sus asuntos familiares (por as\u00ed decirlo), reflejando el mundo fuera de los servicios. Al mismo tiempo, este reflejo organiza la econom\u00eda libidinal sumergida como una esfera oculta de relaciones socioecon\u00f3micas capitalistas que es gobernada por formas econ\u00f3micas que, sin embargo, aparecen como formas no-econ\u00f3micas.<strong> En vez de estar mediadas por las formas sociales del valor, las mercanc\u00edas libidinales circulan a trav\u00e9s de relaciones concretas encubiertas por la inmediatez de la reciprocidad emocional.<\/strong> Sin embargo, el hecho de que funcione un mecanismo de precio dentro de este campo aparentemente no mediado es una prueba de que las l\u00f3gicas econ\u00f3micas presuponen encuentros independientes. El sexo, el g\u00e9nero y la econom\u00eda est\u00e1n entrelazados con los circuitos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y, obviamente, reproducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que queremos demostrar es la necesidad de considerar, para cualquiera que est\u00e9 teorizando sobre la <em>Girlfriend Experience, <\/em>las maneras en que estos tipos de gestos emp\u00e1ticos est\u00e1n profundamente enredados con las instituciones del amor, el matrimonio y la familia, extendi\u00e9ndose ps\u00edquicamente en las vidas emocionales no-asalariadas de la trabajadora sexual y el cliente, m\u00e1s all\u00e1 de los par\u00e1metros de un determinado encuentro pagado. De este modo, los l\u00edmites entre el trabajo y lo que est\u00e1 \u00abfuera de las horas de servicio\u00bb permean el uno en el otro, asegurando la continua reproducci\u00f3n de las relaciones en general. Al mismo tiempo, una trabajadora sexual particular se est\u00e1 reproduciendo fuera del mercado, es decir, en la econom\u00eda constitutiva de la organizaci\u00f3n libidinal indirectamente mediada por el mercado, y dentro de ese mismo espacio debe prepararse para un futuro trabajo de novia. <strong>Al ver este trabajo afectivo como un modo de reproducci\u00f3n social buscamos historizar la <em>Girlfriend Experience<\/em> en relaci\u00f3n con la demanda de autenticidad, intimidad, singularidad y emocionalidad inherente a las econom\u00edas de servicios y como una parte integral de la mercantilizaci\u00f3n capitalista neoliberal del disfrute naturalizado y su correspondiente extensi\u00f3n de la jornada laboral.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n es la novia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A estas alturas, nos preguntamos \u00bfen qu\u00e9 se diferencia una prostituta de una trabajadora sexual que provee la <em>Girlfriend Experience <\/em>o de una novia? \u00bfQui\u00e9n se convierte en prostituta o qui\u00e9n es blanco de la prostituci\u00f3n o est\u00e1 siendo se\u00f1alada con ese t\u00e9rmino? \u00bfY qui\u00e9n lo ser\u00e1 en el futuro? El imaginario de la prostituta es inherentemente racializado y polarizado a trav\u00e9s del estigma social que usualmente reduce la profesi\u00f3n a dos roles estereotipados: una prostituta de clase alta (blanca) en un hotel de cinco estrellas y una mujer pobre de color (a menudo trans) que trabaja en la calle. Incluso las mujeres trans (o aquellas fuera del binario de g\u00e9nero) que trabajan dentro del marco de la <em>Girlfriend Experience <\/em>son elegidas por su moment\u00e1nea realizaci\u00f3n fetichista. La extra\u00f1eza y la otredad del deseo se convierten en una fantas\u00eda que el cliente puede experimentar indirectamente sin insertarse o dedicarse a su pr\u00e1ctica y por eso refuerza la jerarqu\u00eda en ambos polos. La fantas\u00eda es real porque la amenaza no lo es. Solo se construye y se sostiene mediante una apuesta que requerir\u00eda que uno simult\u00e1neamente cambiara su vida y ser. La experiencia citada en el correo electr\u00f3nico anterior por un futuro <em>daddy<\/em> an\u00f3nimo describe su b\u00fasqueda de experiencia como aquella de ser conocido; en realidad, el car\u00e1cter de este autoconocimiento es el reconocimiento, por parte de una experta, de su potencia social: su clase, su g\u00e9nero y su pertenencia racial. Ella act\u00faa como un espejo de su pertenencia de clase \u2014una apariencia fluida de poder y sumisi\u00f3n necesarios\u2014 renaturalizada a trav\u00e9s de la respuesta aparentemente biol\u00f3gica de su orgasmo espont\u00e1neo y la \u00abcapacidad\u00bb del <em>daddy<\/em> para despertar a los esp\u00edritus internos de su nena.<\/p>\n\n\n\n<p>Convertirse en prostituta es estar desesperada; ser <em>sugar baby<\/em>, ejecutar la <em>Girlfriend Experience<\/em>, es lujoso y suplementario. Ella no se est\u00e1 muriendo de hambre, quiere que la malcr\u00eden. La continua movilidad ascendente de una acompa\u00f1ante exclusiva est\u00e1 garantizada por las fantas\u00edas determinadas por la raza, la clase y el g\u00e9nero. Ser blanca, cisg\u00e9nero y educada son categor\u00edas a las que se le dan prioridad para facilitar las fantas\u00edas aspiracionales y afirmativas que provee la <em>Girlfriend Experience.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de su aparente privilegio de \u00abnovia\u00bb, hay mucho que se desconoce. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la novia? \u00bfQui\u00e9n es ella? \u00bfC\u00f3mo es que ella se vuelve \u00abconocida\u00bb, pero no su trabajo? <strong>\u00bfQu\u00e9 revela el trabajo de la <em>Girlfriend Experience <\/em>sobre el trabajo naturalizado de novia? \u00bfPuede el trabajo de novia continuar como antes (es decir, gratis) una vez que el precio real de su trabajo es de conocimiento general?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo de la <em>sugar baby<\/em> es dirigir las fantas\u00edas del disfrute. Estas fantas\u00edas pasan a trav\u00e9s de ella no como esposa ni como amante, sino como compa\u00f1era de juegos, chica buena, aprendiz, hijita de pap\u00e1. Categ\u00f3ricamente, ella est\u00e1 marcada por lo que no es.<\/strong> Por ejemplo, puede concentrar las fantas\u00edas de su <em>daddy <\/em>de dejar a su mujer, pero sin la dedicaci\u00f3n de tener una amante o un <em>affair<\/em>, puesto que eso requiere demasiado apego emocional excedentario. <strong>No hay mucho en juego emocionalmente en la <em>Girlfriend Experience<\/em>, por lo tanto, el trabajo de una <em>sugar baby <\/em>es al mismo tiempo extremadamente precario y eventualmente desechable.<\/strong> Puesto que por definici\u00f3n nunca puede ser una verdadera novia o esposa, es la ant\u00edtesis del hogar. Ser del hogar ser\u00eda vulgar o casi incestuoso, ya que no mantendr\u00eda la decencia necesaria de la distancia. En cambio, es relegada a hoteles de cinco estrellas, restaurantes de lujo, complejos tur\u00edsticos, eventos culturales. Es paseada por lugares donde toda la recreaci\u00f3n est\u00e1 mediada por el mercado a trav\u00e9s de su gran <em>daddy<\/em> y toda la exhibici\u00f3n de mercanc\u00edas que pone a su alcance. Este es el lenguaje de la intimidad entre un <em>sugar daddy<\/em> y su <em>sugar baby<\/em>, un lenguaje negociado a trav\u00e9s de los t\u00e9rminos del cuidado, la pasi\u00f3n y los mimos para desarrollar una \u00abrelaci\u00f3n mutuamente beneficiosa\u00bb para ambas partes involucradas. <strong>Dentro de esta din\u00e1mica, la <em>sugar baby<\/em> no es propiedad del <em>sugar daddy<\/em> ni tampoco es totalmente due\u00f1a de su propia fuerza de trabajo. As\u00ed, el <em>sugar daddy,<\/em> como anteriormente ocurr\u00eda con el proveedor tradicional, act\u00faa como mediador entre el capital y su <em>sugar baby<\/em> a trav\u00e9s de la personal e informal econom\u00eda sumergida.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abV\u00edctimas de la ilusi\u00f3n de que cualquiera podr\u00eda \u201crealizarse\u201d en el trabajo comunicacional, las mujeres ponen al servicio del Capital sus habilidades relacionales adquiridas en el curso de milenios de sumisi\u00f3n durante los cuales <em>tuvieron inter\u00e9s<\/em> de hacerse amables. La publicidad, la moda, los clubes nocturnos, los caf\u00e9s e incluso la planta baja del triste edificio del \u201ctrabajo inmaterial\u201d cuyos bares y aceras se encuentran poblados de putas, funcionan como valor agregado femenino. Vueltas inevitablemente superconscientes de su precio, las mujeres se han convertido en la moneda viva con la que se compra a los hombres. De este modo el c\u00edrculo de la econom\u00eda prostitucional se cierra sin afuera, salvo por un lumpenproletariado de indeseables, minusv\u00e1lidos o invendibles, parados y paradas de la econom\u00eda libidinal.<\/p>\n\n\n\n<p>El coito \u2014y esto es tanto m\u00e1s cierto cuanto mayor sea el valor agregado relacional de los sujetos involucrados\u2014 se convierte as\u00ed en el espacio de la construcci\u00f3n de un capital-reputaci\u00f3n, de un trabajo de autopromoci\u00f3n que, incluso si no alcanza a conseguir una oportunidad, tampoco deber\u00eda joderte tu &#8220;juego&#8221;. As\u00ed es como deber\u00edan interpretarse los &#8220;relapsos&#8221; y las pr\u00e1cticas sexuales inseguras (que reniegan de la seguridad): como peque\u00f1as transgresiones que permiten al trabajador total volver al trabajo embriagado y lleno del sentimiento de un &#8220;gasto&#8221;  peligroso. Ponemos nuestro capital-salud en peligro como en otros tiempos la burgues\u00eda pon\u00eda sus matrimonios en peligro al elegir una amante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Juan era un ni\u00f1o bueno comparado con el hipster-tecnol\u00f3gico de nuestros d\u00edas\u00bb.[12]<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n es una prostituta?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de ciertos actos er\u00f3ticos sin protecci\u00f3n, la violencia de parte de las fuerzas del orden o la violaci\u00f3n, la posici\u00f3n m\u00e1s vulnerable en la que puede ponerse una trabajadora sexual es una sin intercambio monetario. Si el trabajo de la <em>Girlfriend Experience<\/em> se establece en el \u00e1mbito de la relaci\u00f3n <em>sugar daddy\/sugar baby<\/em>, su capacidad para vender su fuerza de trabajo se ha visto bloqueada en el \u00e1mbito de la econom\u00eda libidinal. Es decir, a pesar de que le puede otorgar una asignaci\u00f3n semanal o mensual, tener su alquiler y otros servicios cubiertos, todav\u00eda hay una variedad de mercanc\u00edas que podr\u00eda querer o necesitar, pero que generalmente solo se conceden dentro del \u00e1mbito de \u00abmimar\u00bb. Los regalos as\u00ed recibidos adquieren un poder casi talism\u00e1nico en el que el valor de cambio de la <em>sugar baby <\/em>se determina al darle obsequios que supuestamente son conmensurables con su valor.<\/p>\n\n\n\n<p>En el regalo hay una extensi\u00f3n del acto sexual, \u00abla exuberancia del dar\u00bb.[13] La base de este intercambio se afirma en las estructuras de parentesco y la prohibici\u00f3n del incesto, lo cual proporciona el contexto socio-hist\u00f3rico para la intercambiabilidad de las mujeres como mercanc\u00edas, midiendo su valor finalmente por \u00absu fecundidad y su trabajo\u00bb. Claude L\u00e9vi-Strauss entendi\u00f3 que \u00ablas reglas que aseguran el reparto de las mujeres como objetos codiciados aseguran la repartici\u00f3n de las mujeres como fuerza de trabajo\u00bb, aunque no fue discutido as\u00ed. Hist\u00f3ricamente, dentro del espacio del clan o la unidad familiar, la sexualidad era una amenaza primordial que se expropiaba a trav\u00e9s de la eliminaci\u00f3n simb\u00f3lica y f\u00edsica de la hija o hermana que se entregaba como regalo a otro hombre.[14] El intercambio de mujeres se desarroll\u00f3 para evitar la amenaza del incesto y, al mismo tiempo, la mercantilizaci\u00f3n de las mujeres era esencial por su capacidad para ser ofrecidas como regalos sacrificiales, para transformarse en objetos de deseo y para expandir las relaciones sociales fuera de la unidad familiar. Aqu\u00ed, el atractivo como una dimensi\u00f3n de la sexualidad il\u00edcita o prohibida permite el comercio libidinal de las mujeres, a pesar de la cualidad supuestamente inalienable de la capacidad er\u00f3tica en virtud de su feminizaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Como fue apuntado por Marx, existe un esclavitud distintiva que es congruente con la \u00abhembricidad\u00bb, pues las \u00abmercanc\u00edas son cosas y, por lo tanto, no oponen resistencia al hombre.\u00a0 Si ellas se niegan a que las tome, \u00e9ste puede recurrir a la violencia o, en otras palabras, apoderarse de ellas\u00bb.[15] En esta situaci\u00f3n al comienzo del \u00abcap\u00edtulo 2: El proceso del intercambio\u00bb en el libro I de <em>El capital<\/em>, Marx se refiere expl\u00edcitamente a art\u00edculos delicados del mercado, incluidas las \u00abfemme folles de leur corps\u00bb o las \u00abmujeres de fogosos cuerpos\u00bb, mujeres que no pueden controlar sus cuerpos y son m\u00e1s propensas a ser v\u00edctimas del vicio y la prostituci\u00f3n. La apropiaci\u00f3n de estas mercanc\u00edas est\u00e1 permitida con consentimiento. Sin embargo, debe haber una fragilidad inherente a la forma mercanc\u00eda o vulnerabilidad para quienes pueden situarse m\u00e1s f\u00e1cilmente dentro de un proceso de objetificaci\u00f3n. Dado que la fuerza de trabajo libidinal de la prostituta es legalmente inalienable por el mercado, (aquello que no deber\u00eda ser socialmente reembolsable), el valor de la prostituta adquiere una cualidad m\u00edstica que se presume que es tanto intr\u00ednseca a su yo constituido \u2014lo que la hace \u00absusceptible\u00bb al sector sumergido y a la \u00abdiferencia sexual\u00bb producida por las relaciones sociales capitalistas\u2014 como facilitada por las condiciones exteriores. Si la \u00abprostituibilidad\u00bb de cualquier mujer fuera una caracter\u00edstica que se considerara innata al g\u00e9nero, la fantas\u00eda que rodea su enigm\u00e1tica intimidad se desmoronar\u00eda. M\u00e1s bien debe creerse que la intimidad que produce la prostituta en un encuentro sexual es totalmente \u00fanica y posible gracias a la qu\u00edmica genuina que ambas partes crean y comparten simult\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo de la experiencia es lo que transforma la sustancia del dinero en la sustancia de la vida de fantas\u00eda, lo que conlleva la reificaci\u00f3n tanto del consumidor de fantas\u00eda como de la proveedora de su experiencia. En tanto relaciones fetichistas, las relaciones mercantiles deben aparecer como relaciones personales a trav\u00e9s de un proceso que remueve el mercado de mercanc\u00edas en la esfera privada de la econom\u00eda libidinal. Esto se logra a trav\u00e9s de la negaci\u00f3n de la presencia del dinero que conduce a una negaci\u00f3n de la conmensurabilidad general y la sustituci\u00f3n infinita. El dinero debe pasar silenciosamente a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n de intercambio, ya que el incesto y el poder del dinero siguen siendo tab\u00fa, una distinci\u00f3n ejercida por lo que puede o no revelarse en el \u00e1mbito cotidiano de las relaciones sociales y la vulgaridad de demasiada realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>El libro de los pasajes<\/em>, Walter Benjamin plantea la cuesti\u00f3n del l\u00edmite del erotismo: \u00ab\u00bfhasta d\u00f3nde puede llegar hoy una mujer decente sin echarse a perder?\u00bb. En este texto expansivo, Benjamin se centra en la vida parisina del siglo XIX y en la actividad social que se desarrolla en las \u00abarcadas\u00bb, una forma temprana de pasajes cubiertos, alineados con tiendas y atravesados \u200b\u200bpor el tr\u00e1fico peatonal que exist\u00eda en los l\u00edmites entre el espacio privado y el p\u00fablico. Como una nueva esfera social, los juegos del decoro se llevaban a cabo dentro y fuera de esta econom\u00eda libidinal junto al l\u00edmite de las propias arcadas. Las mujeres que exist\u00edan en este espacio liminal frecuentemente bordeaban la l\u00ednea de la respetabilidad, realizando escenas de aparici\u00f3n donde las prostitutas jugaban el papel de \u00abchicas de buena familia\u00bb, asist\u00edan a salones de baile enmascaradas y exhib\u00edan embarazos il\u00edcitos. Ellas realizaban p\u00fablicamente su abyecci\u00f3n, jugando y explotando los l\u00edmites del tab\u00fa. \u00bfQu\u00e9 diferencia a una puta de una mujer respetable? Si una mujer se convierte en prostituta es porque entiende que lo que su pareja le da no es suficiente ni est\u00e1 garantizado. En esto sabemos que, \u00abciertamente, el amor de la prostituta se compra. Pero no la verg\u00fcenza de su cliente\u00bb, un placer barato que se compra como un nuevo artilugio del mercado negro es una negaci\u00f3n que \u00e9l pagar\u00e1 sin cesar para mantener su colecci\u00f3n privada en secreto ante todo a trav\u00e9s de la (des)aparici\u00f3n del pago.[16]\u00a0El dinero, especialmente cuando se abstrae en la forma de cr\u00e9dito y dep\u00f3sitos bancarios, est\u00e1 protegido de revelar la realidad de lo que implica: el trabajo, la propiedad y el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 se le compra a la prostituta? Los debates al respecto de esta pregunta son de larga data en la historia de los derechos de las trabajadoras sexuales. Las figuras de los movimientos anti-tr\u00e1fico y anti-pornograf\u00eda vinculan directamente el acto de una mujer que vende sexo, o el acto de hacer pornograf\u00eda, al comercio habilitante. Argumentan que esto lleva a una devaluaci\u00f3n general de las mujeres que convierte virtualmente a cualquiera en \u00abprostituible\u00bb. Esta l\u00f3gica no solo elimina la capacidad de acci\u00f3n y la construcci\u00f3n de un yo fuera del trabajo, sino que adem\u00e1s ignora el hecho de que las mujeres existen <em>primero<\/em> como sujetos dentro de sistemas sociales y plantea, en cambio,<em> al sistema como sujeto<\/em>.[17] En esta construcci\u00f3n arbitraria, todas las mujeres pueden potencialmente ser utilizadas por la amenaza de la prostituci\u00f3n. Un an\u00e1lisis m\u00e1s cuidadoso y complejo, como el de Gayle Rubin en \u00abEl tr\u00e1fico de mujeres\u00bb, sit\u00faa el comercio de mujeres por su intercambiabilidad en los sistemas sociales, pero su intercambiabilidad como tal no las convierte en mujeres, solo nos conduce al lugar de esta opresi\u00f3n.[18] Sin el contexto de las relaciones materiales esta opresi\u00f3n no podr\u00eda existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Al abordar la pregunta de Marx de qu\u00e9 hace al esclavo, Rubin describe una situaci\u00f3n comparable que muestra las condiciones bajo las cuales la mujer puede ser domesticada. \u00abUna mujer es una mujer. Solo se convierte en dom\u00e9stica, esposa, mercanc\u00eda, conejita <em>playboy<\/em>, prostituta o dict\u00e1fono humano en determinadas relaciones. Fuera de estas relaciones, ella no es la ayudante del hombre igual que el oro en s\u00ed no es dinero\u00bb.[19] Para volver a la figura de la prostituta, si existe una p\u00e9rdida de libertad esta comienza con el contrato financiero. Cada apuesta monetaria que se presenta como un mediador reificante \u2014hipot\u00e9ticamente puesto aqu\u00ed por Gorz como \u00abt\u00fa pagas y har\u00e1s de m\u00ed lo que quieras\u00bb\u2014 es una afirmaci\u00f3n falsa. Lo que realmente se promete es \u00abt\u00fa pagas y podr\u00e1s hacer m\u00e1s de lo que podr\u00edas si no estuvieras pagando\u00bb.[20] Aqu\u00ed se presenta la fantas\u00eda de un sujeto puro sin-sujeto con la promesa de una transacci\u00f3n que supone que el consentimiento y el pago son uno y el mismo gesto. \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite de este gesto? \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la soberan\u00eda y la capacidad de acci\u00f3n? \u00bfEs la soberan\u00eda un acto que puede ser elegido o cometido a elecci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>El servicio de la prostituta es presentarse h\u00e1bilmente a s\u00ed misma\u00a0 como un sujeto soberano liminal. Para Andr\u00e9 Gorz esto significa que \u00abDebe ser una libertad-sujeto, pero una libertad que no puede hacer otra cosa que convertirse en el diligente instrumento de la voluntad del otro\u00bb.[21] Ser una prostituta es ser a la vez sujeto y soberano cuando esta soberan\u00eda se trata de convertirse a uno mismo en esclavo. Esto es comparable con el requisito de la libertad doble: libre para trabajar o libre para no trabajar, libre para ser una puta o libre para no ser una puta. \u00bfSobre qu\u00e9 se construye esta promesa de libertad? Si la libertad es solo para cumplir el deseo de otro, \u00bfde qu\u00e9 depende la posici\u00f3n del sujeto? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n se asume con el poder? El intercambio prostitucional requiere que ella haga valer su soberan\u00eda para involucrarse en una transacci\u00f3n, pero que r\u00e1pidamente se abandone a s\u00ed misma como un sujeto soberano para que pueda ocurrir el intercambio \u00edntimo. \u00abSe erige, pues, en libre sujeto que va a jugar a ser esclava\u00bb.[22] Esto explica por qu\u00e9 cada vez que se compra una prostituta su cuerpo todav\u00eda permanece con ella despu\u00e9s, ya que sus gestos solo simulan un acto de no-soberan\u00eda. Su libertad es esclavitud moment\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abexperiencia\u00bb demuestra la noci\u00f3n foucaultiana de que el \u00abpoder solo se ejerce sobre sujetos libres, y solo en tanto ellos sean libres\u00bb, y que \u00abno existe la confrontaci\u00f3n cara a cara entre el poder y la libertad, los cuales se excluyen mutuamente (la libertad desaparece en todo lugar donde es ejercido el poder)\u00bb. Por lo tanto, la libertad de ser libre se determina por la presencia de posibilidades, configuraciones u opciones disponibles o comportamientos concebibles para el sujeto. Esta libertad es contingente; es un v\u00ednculo doble a trav\u00e9s del cual los sujetos se implican y no puede autorrealizarse como un acto de reclamar reconocimiento sobre s\u00ed mismos. La novia no puede ser libre al decir que es libre. La libertad de ser libre solo es concebible cuando el ejercicio de poder se extiende sobre un sujeto con un abanico de posibilidades, no en un enfrentamiento totalizador que condensa las formas de libertad y poder en figuras discretas inmutables. La exclusividad mutua de los dos t\u00e9rminos vuelve su confrontaci\u00f3n imposible, pues la \u00ablibertad desaparece en todo lugar donde es ejercido el poder\u00bb, creando una interacci\u00f3n unificadora din\u00e1mica basada en el rechazo. Un rechazo a separar la libertad y el poder destaca un antagonismo en el n\u00facleo de la relaci\u00f3n de poder debido a la \u00abresistencia de la voluntad y la intransigencia de la libertad\u00bb.[23] Esta es la libertad para ser complacido.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento contempor\u00e1neo, la producci\u00f3n de una \u00abexperiencia\u00bb \u2014especialmente la que incluye formas de apego libidinal \u00edntimo e intimidad\u2014 requiere que la igualdad de clase y g\u00e9nero sea universal o al menos se presume como integral a la experiencia de las relaciones en su singularidad. Sin embargo, puesto que la experiencia como algo mercantilizado requiere la escenificaci\u00f3n de relaciones de poder entre la productora y el consumidor \u2014donde el consumidor utiliza el poder (en la forma de ingreso) para comprometer el cuerpo productivo de otro individuo\u2014 esto significa que la singularidad debe suspenderse.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfMe mojar\u00e9?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia mercantilizada requiere una re-escenificaci\u00f3n imaginaria de la libertad mutua en lugar del poder asim\u00e9trico y la monoton\u00eda. A trav\u00e9s de borrar todas las huellas del fraude, la <em>sugar baby<\/em> debe enterrar el dinero como el cad\u00e1ver del tiempo para mantener una atm\u00f3sfera en la que la propia noci\u00f3n del tiempo se pierde en la exhibici\u00f3n de presencia inmediata y afecto espont\u00e1neo. La creaci\u00f3n de la libertad del otro requiere que la proveedora de experiencia vivida renuncie a la suya y por tanto que defina su d\u00eda de trabajo en relaci\u00f3n al tiempo libre del consumidor, que constantemente est\u00e1 \u00abperdiendo la noci\u00f3n del tiempo\u00bb. El tiempo de trabajo concreto, como el tiempo real ininterrumpido de una experiencia, se convierte en la principal preocupaci\u00f3n para la proveedora de experiencias. Mide a trav\u00e9s del tiempo el l\u00edmite absoluto de la explotaci\u00f3n contractual en su esfuerzo por cuantificar el valor de su trabajo y mantener un precio adecuado. Cualquier segundo m\u00e1s all\u00e1 de los per\u00edmetros establecidos en el contrato ella los considera trabajo robado. Su tiempo libre se convierte tanto m\u00e1s en una propiedad que posee y protege, precisamente, porque ha tenido la experiencia de su tiempo de trabajo como la libertad de su <em>daddy<\/em>. Esta es la servidumbre que \u00e9l compr\u00f3 en virtud de la pobreza relativa de la <em>sugar baby<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, el aspecto mercantilizado de la experiencia no es simplemente removido dos veces. De hecho, lo que busca replicar no es una forma de experiencia, sino m\u00e1s bien lo que ser\u00eda tener una experiencia aut\u00e9ntica, no simplemente una que parece ser mutuamente beneficiosa, sino una experiencia real m\u00e1s all\u00e1 de la mediaci\u00f3n directa (o indirecta) del mercado y del Estado. La simulaci\u00f3n de tal escenario imaginario es, en resumen, la \u00abexperiencia\u00bb de la propia experiencia. Por lo tanto, la autenticidad de un acto sexual mercantilizado en la <em>Girlfriend Experience<\/em> no se basa tanto en la relaci\u00f3n sexual, sino que el acto sexual es el conducto para el reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Para rastrear hist\u00f3ricamente esta preocupaci\u00f3n, es crucial considerar c\u00f3mo se desarroll\u00f3 en la sociedad la demanda de estas formas de atenci\u00f3n a trav\u00e9s de una transformaci\u00f3n del poder pastoral de la iglesia que se re-articula como condici\u00f3n para la creaci\u00f3n de sujetos por parte del Estado. Como lo expresa Foucault, \u00abpodemos ver al Estado como a una moderna matriz de individualizaci\u00f3n, o una nueva forma de poder pastoral\u00bb. Al inicio de esta \u00e9poca en el siglo XVIII, los pensadores humanistas lamentaban el hecho de que las demandas de la sociedad eran a expensas de la verdadera naturaleza humana. La libertad de ser libre se manifiesta aqu\u00ed nuevamente bajo el supuesto de que una sociedad libre podr\u00eda insistir en la protecci\u00f3n de todas las libertades sin existir como una funci\u00f3n del poder. Esta forma de libertad no estar\u00eda separada de la vida o de la producci\u00f3n de la verdad, sino que estar\u00eda vinculada con \u00abla verdad del individuo en s\u00ed mismo\u00bb. [24] Para que la experiencia ocurra en sus propios t\u00e9rminos se requiere la abolici\u00f3n de la igualdad como tal, es decir, la emancipaci\u00f3n de la libertad jur\u00eddica y econ\u00f3mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La mercanc\u00eda de la experiencia en su manifestaci\u00f3n concreta es la puesta en escena de una dramaturgia liberal de reciprocidad y libertad mutua, interpretada y experimentada en concierto entre individuos iguales, a pesar de sus numerosas diferencias. Precisamente debido a que se trata de un drama, una interpretaci\u00f3n de la igualdad liberal y no de la igualdad en s\u00ed misma, la experiencia genuina est\u00e1 eclipsada no solo porque se compra, sino de hecho porque lo que se busca replicar \u2014esto es, la experiencia aut\u00e9ntica\u2014 tambi\u00e9n est\u00e1 enredado en la libertad y sus contradicciones. Hablando en t\u00e9rminos m\u00e1s abstractos, la \u00abexperiencia\u00bb es una contradicci\u00f3n viva definida por la producci\u00f3n y el consumo que ocurren simult\u00e1neamente en el espacio del tiempo, concretamente delimitada por las estructuras del tiempo de trabajo, pero que es afectivamente ilimitada. El trabajo como juego \u2014como una experiencia no mediada m\u00e1s all\u00e1 del espacio de trabajo\u2014 se convierte en la negaci\u00f3n del ocio, en el propio contenido y est\u00e1ndar de la autenticidad afectiva del ocio. Mientras m\u00e1s aut\u00e9ntica sea la experiencia, mayor es la calidad de la atenci\u00f3n de la<em> sugar baby<\/em> y generalmente su preparaci\u00f3n. Aqu\u00ed, la experiencia aut\u00e9ntica se configura como una relaci\u00f3n innata con la verdad del yo, aunque una vez que opera dentro de la esfera del trabajo emocional comercial, el trabajo debe separarse de la subjetividad propia, pues no es una tarea natural. El trabajo que aparece en la forma de disfrute puro sugiere que el pago es suplementario o indiferente al deseo, cuando de hecho es su causa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza de la autenticidad es as\u00ed altamente contradictoria, pues la trabajadora sexual debe realizar actos er\u00f3ticos de comercio sexual que de otro modo no har\u00eda sin compensaci\u00f3n en esta situaci\u00f3n particular. A menos que se pueda desarrollar una atracci\u00f3n f\u00edsica hacia la forma dinero, el trabajo emocional necesita producir respuestas psicol\u00f3gicas en el cuerpo de una prostituta. En un relato que compara el trabajo de la ni\u00f1era, la prostituci\u00f3n y la enfermer\u00eda desde la perspectiva de la trabajadora sexual, Robin Hustle, se\u00f1ala que, antes de aprender su primer truco, \u00abno ten\u00eda idea de si y c\u00f3mo iba a mojarme\u00bb.[25] Esas preocupaciones pasaron r\u00e1pidamente cuando descubri\u00f3 que le gustaba el sexo y conocer gente nueva, y que agregar un par de tacones a la mezcla a menudo era suficiente para crear un efecto casi pavloviano que provocaba una respuesta de deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el cliente, los significantes corporales del placer manifiestan una se\u00f1al de autenticidad que apoyan la fantas\u00eda de reciprocidad cuando se combinan con afectaciones performativas. Despu\u00e9s de una sesi\u00f3n en un club de sexo comercial, un cliente describe su conexi\u00f3n interpersonal como aut\u00e9ntica y muy satisfactoria. \u00abEmpezamos con el usual manoseo [\u2026]. Pod\u00eda sentir que ella estaba empapada, una indicaci\u00f3n de que sus gemidos no eran falsos [\u2026]. El aspecto m\u00e1s inusual de este encuentro es que Luscious no me pidi\u00f3 dinero por adelantado, que es lo corriente en un lugar como este. Le dej\u00e9 $60 de propina\u00bb.[26] Debido a la satisfacci\u00f3n palpable de Luscious y a su retraso en pedir su dinero, ella suspendi\u00f3 moment\u00e1neamente la artificialidad del encuentro para involucrarse m\u00e1s all\u00e1 del intercambio monetario. Aunque se afirma que la intimidad relacional est\u00e1 entre los m\u00e1rgenes transaccionales del comercio sexual, usualmente se mantiene en su lugar precisamente testeando si los l\u00edmites de su efectividad podr\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 de la compra. Este proceso de negaci\u00f3n requiere un cierto nivel de elasticidad para ser cre\u00edble en ambos extremos. Los clientes atractivos o deseables dependen de la promesa del salario para dejar el \u00e1mbito de la responsabilidad emocional dentro de los l\u00edmites de la econom\u00eda libidinal. Los clientes menos atractivos o deseables saben que dependen del pago para recibir la afecci\u00f3n o atenci\u00f3n que tan desesperadamente desean. Sin embargo, puesto que dependen de esto, la totalidad del contrato se basa en su negaci\u00f3n. Ofrecerle a un cliente una muestra gratis puede hacer que no vuelva m\u00e1s, pero la demanda actual de proveedoras \u00edntimas de la <em>Girlfriend Experience <\/em>ejemplifica una necesidad de trabajos de disfrute plenamente encarnados.<\/p>\n\n\n\n<p>Zo\u00eb, una <em>escort<\/em> de Nueva York, describe las dificultades de su profesi\u00f3n y el agotamiento que siente no por la fatiga f\u00edsica, sino por el trabajo emocional implicado. \u00abSi empiezo a cansarme no es por tener mucho sexo. Es por tener que empatizar con mucha gente que es infeliz, lo suficientemente infeliz como para gastarse $600 en vaselina para tener sexo con alguien que no conocen y que probablemente ser\u00e1 en alg\u00fan nivel insatisfactorio [\u2026]. Solo me gustar\u00eda que dejaran de necesitar que los hicieran sentir profundamente deseados. Es dif\u00edcil hacer sentir profundamente deseado a un viejo de 55 que piensas que es asqueroso\u00bb. \u00bfQu\u00e9 vuelve tan insoportable el tener que hacer sentir profundamente deseado a alguien que encuentras repulsivo? \u00bfM\u00e1s insoportable que el sexo mismo? Para continuar aqu\u00ed con las reflexiones de Agamben, vemos en otros t\u00e9rminos que el \u00ab<em>deseo<\/em> (ligado a la fantas\u00eda, insaciable e inconmensurable) y la <em>necesidad<\/em> (ligada a la realidad corp\u00f3rea, mensurable y te\u00f3ricamente posible de satisfacer), [desgarra el Eros] de modo que \u00e9stos nunca pueden coincidir en el mismo sujeto\u2026 porque la necesidad [para ella] no es m\u00e1s que la forma inversa del propio deseo y la cifra de su esencial extra\u00f1eza\u00bb.[27] Esta relaci\u00f3n entre el deseo y la necesidad, en un mundo en que la experiencia ya est\u00e1 excluida, es \u00abla expropiaci\u00f3n de la fantas\u00eda del \u00e1mbito de la experiencia\u00bb transformada en la \u00absombra del deseo\u00bb. Lo que queda, o lo que se manifiesta en su lugar, es el \u00abverdadero origen del deseo\u00bb: el fantasma, \u00abcomo mediador entre el hombre y el objeto \u2014la condici\u00f3n de la apropiabilidad del objeto del deseo y, por lo tanto, en \u00faltima instancia, de su satisfacci\u00f3n\u00bb.[28] En el caso de la proveedora, el objeto es, por supuesto, el dinero, pero para el cliente el objeto del deseo es mucho m\u00e1s ambiguo; no es la proveedora, ni la relaci\u00f3n sexual, sino la experiencia de la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Extrapolando a partir de Agamben, la experiencia de la experiencia consiste en la unificaci\u00f3n del individuo con su fantas\u00eda o ideal fant\u00e1smico a trav\u00e9s del trabajo de una proveedora particular bajo condiciones de necesidad disfrazadas de amor. El \u00abamor tiene por objeto no directamente la cosa sensible, sino el fantasma [&#8230;]. Aunque dada la naturaleza mediadora de la fantas\u00eda, esto significa que el fantasma es tambi\u00e9n el sujeto y no simplemente el objeto [&#8230;]. En tanto que el amor tiene en efecto su \u00fanico lugar en la fantas\u00eda, el deseo ya no encuentra frente a s\u00ed al objeto en su corporeidad\u00bb.[29] El fantasma es el sitio de la uni\u00f3n completa entre el individuo y su imaginaci\u00f3n que puede transformar el amor en una experiencia. La proveedora de experiencia, por tanto, es un conducto de esta unificaci\u00f3n, puntuada por lo corporal, es decir, \u00abel acto sexual\u00bb, que encuentra como su medio la fantas\u00eda de una imaginaci\u00f3n-de-consumidor sexualmente activa. El contenido del deseo es la autoafirmaci\u00f3n (a menudo de pertenencia de clase, estatus racial, social o de educaci\u00f3n) de un cliente y su <em>chica<\/em> ideal fantasmag\u00f3rica que se garantiza a trav\u00e9s del reconocimiento del deseo de su \u00abnovia\u00bb y la lujuria \u00fanica que \u00e9l puede inspirar. Su reconocimiento, sin embargo, es siempre ya un momento implicado dentro de la estructura de su propia fantas\u00eda, cuya autenticidad o autoridad se basa en la credibilidad financiera. Debe poner su billetera donde est\u00e1 su deseo. El patrocinio continuado de su \u00abnovia\u00bb significa precisamente continuas transacciones con una proveedora verificada que puede otorgarle el reconocimiento de su extraordinario poder justamente porque ella tiene \u00abexperiencia\u00bb en su arte, puede comparar el suyo con el de otros clientes y, por lo tanto, solo es <em>de \u00e9l <\/em>de forma inaut\u00e9ntica.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Independiente de la experiencia, la tarea de producir y reproducir el deseo en o por otro es m\u00e1s dif\u00edcil de separar de otras formas de reconocimiento personal, sexuales o no, lo que complica la noci\u00f3n de autenticidad. Como se\u00f1ala Lauren Berlant, esta no es una tarea menor \u00abpues actuar y ser reconocida como emocionalmente aut\u00e9ntica es tan importante para el sentido moderno de ser alguien como entender la propia identidad sexual\u00bb.[30] El apego de la gente a la legitimidad del sentimiento en los trabajos de cuidados es central en el trabajo de Arlie Hochschild, pues en su libro seminal <em>The managed heart <\/em>[El coraz\u00f3n manejado] (1983) usa la \u00abfunci\u00f3n se\u00f1al\u00bb de Freud como un modelo para entender el reconocimiento emocional en las econom\u00edas de servicios. Expandiendo la funci\u00f3n de se\u00f1al m\u00e1s all\u00e1 de su definici\u00f3n original para incluir las esperanzas, los miedos y las expectativas que tenemos y que reciben y procesan los acontecimiento de la vida, la funci\u00f3n se\u00f1al se perjudica cuando esta gesti\u00f3n t\u00edpicamente privada de sentimientos es repentinamente relegada a la esfera asalariada. A trav\u00e9s de este proceso,  Hochschild define el t\u00e9rmino trabajo emocional como la \u00abgesti\u00f3n de sentimientos para crear una reacci\u00f3n corporal y facial p\u00fablicamente observable [\u2026] este tipo de trabajo necesita de una coordinaci\u00f3n de la mente y el sentimiento y algunas veces se basa en una fuente del ser que honramos como profunda e integral de nuestra individualidad\u00bb.[31]<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto la autora se sent\u00f3 en un centro de capacitaci\u00f3n de auxiliares de vuelo de <em>Delta Airlines<\/em> en 1980 con 122 reclutadas, comenz\u00f3 a rastrear el creciente discurso de la profesionalizaci\u00f3n de lo personal en las industrias de servicios. La sonrisa se considera un valor de la auxiliar de vuelo y es un reflejo y extensi\u00f3n de la disposici\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda que reafirma la estabilidad del producto vendido: \u00absu confianza de que los aviones no se estrellar\u00e1n, su confirmaci\u00f3n de que las salidas y las llegadas ser\u00e1n a tiempo, su bienvenida y su invitaci\u00f3n a volver\u00bb. Haciendo eco de las quejas de la <em>escort<\/em> de Nueva York, Zo\u00eb, los principales factores estresantes de este trabajo son el agotamiento producido por la euforia excesiva y luego la capacidad para interrumpirla despu\u00e9s de irse a casa. \u00abAlgunas veces termino un viaje largo en un estado de agotamiento extremo, pero me encuentro con que no me puedo relajar. Me r\u00edo nerviosamente, converso mucho, llamo amigos. Es como si no me pudiera liberar de una euforia artificialmente creada que me mantiene en pie durante el viaje. Espero poder acabar con eso de mejor manera en la medida en que me vuelva m\u00e1s capaz en este trabajo\u00bb.[32] Para esta auxiliar de vuelo principiante, volverse m\u00e1s capaz en el trabajo significa tener un mejor control de sus sentimientos mediante la apropiaci\u00f3n de este nuevo yo, externalizado y mercantilizado a trav\u00e9s de un proceso de trabajo emocional. Los empleados en las industrias de servicios usualmente hablan de esta experiencia destacando c\u00f3mo sus sonrisas est\u00e1n \u00aben ellos\u00bb en vez de ser \u00abde ellos\u00bb e incluso sus caras pueden estar congeladas en una actuaci\u00f3n mecanizada de amabilidad una vez \u00abfuera de las horas de servicio\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al trabajo de la prostituta, lo que distingue su proceso de negaci\u00f3n de otras econom\u00edas de servicios es la carga del disfrute total. Un barista o un auxiliar de vuelos pueden deberle su atenci\u00f3n y cuidado al cliente, pero se asumen que es una amabilidad superficial, que se realiza como uno de los muchos requisitos necesarios para acceder al total de su salario. Las <em>escorts <\/em>que se especializan u ofrecen la <em>Girlfriend Experience <\/em>usualmente lidian con las demandas de intimidad placentera que se esperan en una actuaci\u00f3n de autenticidad determinada por el g\u00e9nero. Consid\u00e9rese, por ejemplo este mensaje de texto enviado por un cliente a Cathryn, porveedeor del \u00e1rea de Chicago. \u00abQuiero que disfrutes esto, mientras m\u00e1s lo disfrutes, m\u00e1s lo disfrutar\u00e9 yo [&#8230;]. No quiero que sea como con otros clientes, quiero que sea especial. Quiero que lo disfrutes m\u00e1s y que seas m\u00e1s emocional conmigo que con otros &#8220;clientes&#8221;\u00bb. En esta instancia de negaci\u00f3n, el cliente organiza la reproducci\u00f3n de una fantas\u00eda no basada distintivamente en la intimidad, sino en la singularidad. Singular, en el sentido de que el trabajo que produce la novia se naturaliza y fetichiza porque produce las mismas relaciones sociales opresivas que igualan su trabajo voluntario con la autenticidad como un trabajo del amor que solo puede realizarse para un hombre durante un periodo de tiempo dado. Se deduce que esta forma de \u00abamor no es una oposici\u00f3n entre un sujeto deseante y un objeto del deseo, sino que posee en el fantasma, por as\u00ed decir, su sujeto-objeto [\u2026] sus rasgos (en oposici\u00f3n a un <em>fol amour <\/em>que solo puede consumir su objeto sin llegar nunca a unirse verdaderamente a \u00e9l, sin hacer nunca esa experiencia) como un \u201camor cumplido\u201d(<em>fin\u2019amors<\/em>)<em>,<\/em> cuyo goce no tiene fin\u00bb.[33] En el intercambio negado el cliente hace un pacto con el fantasma del deseo y es el dinero lo que revela la realidad de lo que implica. El intercambio debe esconderse discretamente para que la experiencia de inmediatez y de absoluta singularidad pueda emerger a trav\u00e9s de la producci\u00f3n del deseo y su disfrute, como la novia rid\u00edcula que tiene no solo su pastel individualizado, sino que <em>realmente se lo come<\/em>, a pesar del hecho obvio de que este novio \u00fanico es para ella una de muchas billeteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Este trabajo de los cuidados tambi\u00e9n puede expresarse auto-reflexivamente, como en un viaje de negocios al \u00e1rea de la bah\u00eda de San Francisco donde un cliente describe su excitante escrutinio de los clubes locales y c\u00f3mo desgraciadamente la mayor\u00eda de su tiempo estuvo dedicado a los negocios y no al placer. \u00abLuego de dos largos bailes me ofreci\u00f3 una felaci\u00f3n por otros $120. Le dije que eso ser\u00eda celestial y le pas\u00e9 el dinero [\u2026]. Fue una experiencia absolutamente fabulosa. Me gast\u00e9 $30 en la cuenta de los refrescos, $10 en propinas, $240 con Jenny y $300 con otra chica llamada Tanya lo que suma un total de $580. Nada mal para apenas dos horas de diversi\u00f3n il\u00edcita. Estoy acostumbrado a pagar eso por un trabajo a domicilio decente, as\u00ed que esto fue un buen cambio de ritmo\u00bb.[34] Para el cliente var\u00f3n, en las nuevas arenas estilizadas del disfrute sexual popularizadas a lo largo y ancho del pa\u00eds, la prostituci\u00f3n es un acto de autocuidado, una tarde relajante en el spa donde puede disfrutar y rejuvenecer sus recursos libidinales a trav\u00e9s de la indulgencia. Sin embargo, para la proveedora a la que le est\u00e1 comprando un servicio, \u00e9l es uno m\u00e1s en la l\u00ednea de varios clientes para los que necesitar\u00e1 desnudarse, sonre\u00edr, bromear, chupar, follar y, en general, actuar su deseabilidad durante todo su turno de trabajo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBartleby no juega el juego; vive su vida como un empleado y se conduce en su puesto de trabajo como si tranquilamente pudiera vivir all\u00ed. Seguramente no tiene hogar, ni familia, ni amor, ni esposa. \u00bfY qu\u00e9? En este universo desolado, poblado de tareas a realizar y relaciones abstractas entre trabajadores-hombres, Bartleby <em>prefiere no<\/em>. Bartleby realiza un tipo de protesta totalmente nueva. [&#8230;] \u201cDe hecho\u201d \u2014afirma, resignado, su jefe\u2014 \u201cera su maravillosa bondad por encima de todo la que no solo me desarm\u00f3, sino que me dej\u00f3 sin personal, por as\u00ed decirlo\u201d. Bartleby es sorprendido holgazaneando en una oficina cualquiera de Wall Street un domingo, medio desnudo, pero nadie es lo suficientemente duro como para echarlo: todo el mundo asume que \u00e9l debe pertenecer a ese lugar. \u201cPues considero que uno est\u00e1 castradol\u201d, contin\u00faa su jefe, \u201ccuando tranquilamente le permite a su empleado contratado que le dicte una orden y lo expulse de su propio local\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La autoridad del amo est\u00e1 aqu\u00ed depuesta por un acto gen\u00e9rico de rechazo: no es la violencia, solo la p\u00e1lida soledad de alguien que \u201cprefiere no\u201d, lo que atormenta la conciencia del jefe de oficina, al igual que ha atormentado la vida de tantos maridos repelidos con la misma firme determinaci\u00f3n injustificable de una preferencia negativa, m\u00e1s dura que cualquier negativa inapelable. <\/p>\n\n\n\n<p>La mala conciencia de la virilidad cl\u00e1sica, personificada por el Magistrado de la Canciller\u00eda, el superior de Bartleby, le impide desembarazarse de este espectro mudo que ya no exige nada, rechaza todo y por su simple y obstinada presencia alude a una clase de mundo diferente, donde las oficinas ya no ser\u00edan lugares donde los contadores se someten a su agotadora esclavitud, y donde los patrones recibir\u00edan \u00f3rdenes. \u201cRara vez pierdo la paciencia; mucho m\u00e1s rara vez me permito una peligrosa indignaci\u00f3n ante agravios y abusos\u201d, aclara su jefe. Este caballero es una persona tranquila y <em>equilibrada<\/em> y, sin embargo, pierde toda capacidad de acci\u00f3n cuando enfrenta a Bartleby. Su apacible falta de sumisi\u00f3n lo seduce; su huelga lo contamina; quiere dejarse ir y abandonar una autoridad que de pronto se le hace penosa; y en el colmo de su inexplicable simpat\u00eda por este empleado bueno para nada decide optar por la menos l\u00f3gica de las soluciones [&#8230;]. La huelga de Bartleby, que en este sentido es similar a la de las feministas, es una <em>huelga humana<\/em>, una huelga de los gestos, del di\u00e1logo, un escepticismo radical frente a toda forma de opresi\u00f3n que se da por sentado, incluyendo el chantaje emocional o las convenciones sociales m\u00e1s incuestionables, como la necesidad de levantarse e ir a trabajar y luego volver a la casa de la oficina una vez que cierra. Pero esta es una huelga que no se extiende, que no contamina a otros trabajadores con su s\u00edndrome de preferencia negativa, porque Bartleby no explica nada (esa es su gran fortaleza) y no tiene legitimidad; ya no amenaza con no hacer nada m\u00e1s, por lo que todav\u00eda mantiene su relaci\u00f3n contractual con el jefe, simplemente le recuerda que \u00e9l no tiene m\u00e1s deber que el que desea y que su preferencia es la abolici\u00f3n del trabajo. \u201cPero como a menudo sucede\u201d, contin\u00faa el jefe de oficina, \u201cque la fricci\u00f3n constante con las mentes no liberales desgasta por fin las mejores resoluciones de las m\u00e1s generosas\u201d. Una huelga humana sin una comunizaci\u00f3n de las costumbres termina como una tragedia privada y se considera un problema personal, una enfermedad mental. Sus colegas, que circulan en la oficina durante el d\u00eda, exigen obediencia de Bartleby, ese empleado que camina con las manos en los bolsillos; le dan \u00f3rdenes y, ante su negativa categ\u00f3rica a llevarlas a cabo y su absoluta impunidad, est\u00e1n perplejos y sienten que, de alguna manera, se han convertido en v\u00edctimas de alg\u00fan tipo de injusticia indecible\u00bb.[35]<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta reclamaci\u00f3n de la fuerza de trabajo alinea la lucha de ella con la de la huelga humana, ya que entiende que el llamado al disfrute no es solo una sutileza superficial, sino una amenaza de subyugaci\u00f3n disfrazada de reconocimiento porque ventrilocuiza su placer. La huelga humana, a diferencia de la huelga basada en el g\u00e9nero, facilita la singularidad-cualquiera de quienes se desenvuelven en el \u00e1mbito del trabajo afectivo de novia al reincorporar a quienes son excluidas o borradas por falta de movilidad o capacidad para satisfacer fantas\u00edas determinadas por la raza, la clase o el g\u00e9nero. La huelga humana es una reconstrucci\u00f3n conceptualizada que desnaturaliza el acto de la novia o de todos aquellos que hacen de novia independiente de su g\u00e9nero o determinaci\u00f3n biol\u00f3gica. Por lo tanto, la huelga humana busca continuar el acto de revelar el valor escondido del noviazgo al hacer visible los m\u00faltiples trabajos producidos dentro del espacio del intercambio \u00edntimo se base o no en la remuneraci\u00f3n. El acto del noviazgo est\u00e1 determinado por el g\u00e9nero debido a la naturaleza de las demandas exclusivistas a las que busca atender, haciendo de la huelga humana una lucha colectivizadora hacia la abolici\u00f3n del g\u00e9nero al realinearse en contra de las normatividades que exige. Las t\u00e1cticas de la huelga humana no son inherentes a la propia huelga humana, esta no es un llamado a la acci\u00f3n, un acto prefabricado<em> <\/em>listo para ser puesto en cualquier situaci\u00f3n de disidencia. La huelga humana se reconoce seg\u00fan las necesidades cultivadas a trav\u00e9s de su acci\u00f3n; tiende al abyecto. Siempre es espec\u00edfica y no totalizante en las infinitas posibilidades producidas. El estoicismo, la demasiada intensidad, la falta de afecto, el rechazo al trabajo, el rechazo de un \u00abanhelo conservador del pasado\u00bb pueden asumirse dentro del reino del poder que depende de esta libertad. El abyecto no es una posici\u00f3n moral de apego rom\u00e1ntico a las formas tradicionales de emparejamiento o reconocimiento. Tampoco es una positividad nihilista, una cancelaci\u00f3n autorreflexiva, sacrificada y abatida porque es espec\u00edficamente formulada en relaci\u00f3n con la reproducci\u00f3n del sujeto. El abyecto opera como una esfera de poder bajo la cual se revelan potencialidades en las diferentes formas de capacidad de acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de usar el placer de su cuerpo como una forma de conocimiento autorrevelador al no fingir lo no-reproducible \u2014o no fingi\u00e9ndolo gratis\u2014 rehabilita el concepto del deseo: lo que se incluye en su sacrificio. \u00bfQu\u00e9 pasa si la puta se rebela contra sus poderes de curaci\u00f3n para resistir una violencia de la que no puede sustraerse? Para Claire Fontaine la lucha es contra una parte de nosotros mismos, \u00abpues siempre somos parcialmente c\u00f3mplices de las cosas que nos oprimen\u00bb.[36] Un movimiento contra nosotros mismos en los cuerpos que tenemos, pero que no mantenemos del todo en los rechazos \u00edntimos de la colusi\u00f3n. \u00abLa fuerza de lucha, como la fuerza del amor, debe ser protegida y regenerada\u00bb y para ello se requerir\u00e1 de una reestructuraci\u00f3n total de todos los compromisos libidinales.[37] Eliminar la forma corrupta del amor llamada romanticismo que refuerza el sistema sexual de clases a trav\u00e9s del erotismo, la privatizaci\u00f3n y la belleza. Como expres\u00f3 Shulamith Firestone, el \u00abromanticismo se desarrolla en proporci\u00f3n a la liberaci\u00f3n de las mujeres de su biolog\u00eda\u00bb.[38] Cuando el amor y el cuidado se explotan bajo condiciones de supresi\u00f3n, continuar trabajando es continuar luchando con la capacidad de acci\u00f3n desafiada por los per\u00edmetros preexistentes. Ser pro-sexo ser\u00eda cruel, ser pro-abyecto es ser consciente \u2014es recuperar\u2014. Esto se formula espec\u00edficamente en relaci\u00f3n con la reproducci\u00f3n del sujeto, se reproduce socialmente de acuerdo con lo que ella puede reivindicar para s\u00ed misma. Reivindicar el pago por lo que se supone que es gratuito es afirmar que su cuerpo solo pertenece le a s\u00ed misma \u2014o a nadie m\u00e1s que a ella misma y al cuerpo de lucha\u2014.[ii]<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[i] Gracias a Jackson Smith por su invaluable ayuda y por su art\u00edculo no publicado \u201c<em>Hazardous Homes and Dirty Money: Civil Forfeiture and the Politics of Dispossession in Philadelphia<\/em>\u201d, 2015.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[ii] Quisi\u00e9ramos agradecer a Madeline Lane McKinley por su ayuda publicando este trabajo bajo presi\u00f3n y por ser tan buena como nuestra editora principal. Tambi\u00e9n quisi\u00e9ramos agradecer a Johanna Isaacson y Kenan Sharpe por su excelente trabajo editorial y apoyo. Gracias a Justin Hogg por trabajar hasta tarde para finalizar este art\u00edculo. Tambi\u00e9n nos gustar\u00eda agradecer a Beth Peller por incitarnos a publicar r\u00e1pidamente y entender que nuestro&nbsp; importante y dif\u00edcil trabajo merece cr\u00e9dito y reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>[1] llouz, Eva. <em>El consumo de la utop\u00eda rom\u00e1ntica. El amor y las contradicciones culturales del capitalismo <\/em>(Buenos Aires: Katz Editores, 2009), p. 317.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] Sophie Lewis, \u201cOn the Future Genealogy of the Date\u201d. <em>Blind Field Journal<\/em>, 3 mayo de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] Illouz, p. 104-105.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] Agamben, Giorgio. \u201cEnsayo sobre la destrucci\u00f3n de la experiencia\u201d, en <em>Infancia e historia: Ensayo sobre la destrucci\u00f3n de la experiencia<\/em> (Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2007), p. 7.<\/p>\n\n\n\n<p>[5] Endnotes. \u201cLa l\u00f3gica del g\u00e9nero\u201d, en <em>Endnotes Collective Dossier: La l\u00f3gica del g\u00e9nero y la comunizaci\u00f3n<\/em> (Chile\/M\u00e9xico: 2&amp;3DORM, 2019). <a href=\"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/DOSSIER%20GENERO_Lectura_Mex.pdf\">Disponible aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>[6] Lazzarato, Maurizio. <em>La f\u00e1brica del hombre endeudado<\/em> (Buenos Aires: Amorrortu, 2013), p. 33, 43.<\/p>\n\n\n\n<p>[7] Benjamin, Walter. <em>Libro de los pasajes<\/em> (Madrid: Ediciones Akal, 2004), p. 511.<\/p>\n\n\n\n<p>[8 ] Luk\u00e1cs, George. Historia y conciencia de clase (La Habana: Instituto del Libro, 1970), p. 110-1.<\/p>\n\n\n\n<p>[9] Debord, Guy. La sociedad del espect\u00e1culo (Santiago de Chile: Ediciones Naufragio, 1995), p. 10.<\/p>\n\n\n\n<p>[10] Bernstein, Elizabeth. <em>Temporarily Yours: Intimacy, Authenticity, and the Commerce of Sex <\/em>(Chicago: The University of Chicago Press, 2007), p. 7.<\/p>\n\n\n\n<p>[11] Bernstein, Elizabeth. \u201cChapter 9: Buying and Selling the Girlfriend Experience: The Social and Subjective Contours of Market Intimacy\u201d, en <em>Love and Globalization: Transformations of Intimacy in the Contemporary World<\/em> (Nashville: Vanderbilt University Press, 2007), p. 194.<\/p>\n\n\n\n<p>[12] Tiqqun. \u201cSonogram of a Potential\u201d, Tiqqun #2, 2001. <a href=\"https:\/\/caringlabor.files.wordpress.com\/2010\/12\/sonogram.pdf\">Disponible aqu\u00ed.<\/a>&nbsp;[Esta versi\u00f3n en espa\u00f1ol se basa en el texto citado por las autoras, que es levemente diferente al que se encuentra online, as\u00ed como en la versi\u00f3n en espa\u00f1ol que se encuentra en el propio sitio de Tiqqun].<\/p>\n\n\n\n<p>[13] Bataille, Georges. The Accursed Share, Volumes II &amp; III (Nueva York: Zone Books, 1993), p. 56.<\/p>\n\n\n\n<p>[14] Ibid., p.&nbsp; 49.<\/p>\n\n\n\n<p>[15] Marx, Karl. <em>El Capital<\/em>, libro 1, vol. 1 (M\u00e9xico: Siglo XXI Editores, 2008), p. 104.<\/p>\n\n\n\n<p>[16] Benjamin, p. 492, 493.<\/p>\n\n\n\n<p>[17] Gorz, Andr\u00e9. La metamorfosis del trabajo (Madrid: Editorial Sistema, 1991), p. 179.<\/p>\n\n\n\n<p>[18] Rubin, Gayle. El tr\u00e1fico de mujeres: notas sobre la \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica\u201d del sexo. <em>Revista Nueva Antropolog\u00eda<\/em>, a\u00f1o\/vol. VIII, n\u00ba 030, p. 111.<\/p>\n\n\n\n<p>[19] Ibid., p. 96.<\/p>\n\n\n\n<p>[20] Gorz, p. 192.<\/p>\n\n\n\n<p>[21] Ibid., p. 191.<\/p>\n\n\n\n<p>[22] Ibid., p. 192.<\/p>\n\n\n\n<p>[23] Foucault, Michel. \u201cEl sujeto y el poder\u201d, edici\u00f3n electr\u00f3nica de www.philosophia.cl \/ Escuela de Filosof\u00eda Universidad ARCIS, p. 14. <\/p>\n\n\n\n<p>[24] Ibid., p. 7-8.<\/p>\n\n\n\n<p>[25] Hustle, Robin. \u201cWhat Prostitutes, Nurses and Nannies Have in Common\u201d. <a href=\"http:\/\/jezebel.com\/5984285\/prostitutes-nurses-and-nannies-all-have-in-common\">Disponible aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>[26] Bernstein, Elizabeth. \u201cDesire, Demand, and the Commerce of Sex\u201d, en <em>Regulating sex: the politics of intimacy and identity<\/em>. Ed. Elizabeth Bernstein and Laurie Schaffner (Nueva York: Routledge, 2005), p. 114.<\/p>\n\n\n\n<p>[27] Agamben, p. 127.<\/p>\n\n\n\n<p>[28] Ibid., p. 27-28.<\/p>\n\n\n\n<p>[29] Ibid., p. 29.<\/p>\n\n\n\n<p>[30] Berlant, Lauren. &#8220;Starved&#8221;, en <em>After sex?: on writing since queer theory<\/em>. Ed. Janet E. Halley and Andrew Parker (Durham [N.C.]: Duke University Press, 2011), p. 82.<\/p>\n\n\n\n<p>[31] Hochschild, Arlie Russell. <em>The Managed Heart: Commercialization of Human Feeling<\/em> (Berkeley: University of California Press, 1983), p. 7.<\/p>\n\n\n\n<p>[32] Ibid., p. 4.<\/p>\n\n\n\n<p>[33] Agamben, p. 28-29.<\/p>\n\n\n\n<p>[34] Bernstein. \u201cDesire, Demand, and the Commerce of Sex\u201d,&nbsp; p. 112<\/p>\n\n\n\n<p>[35] Tiqqun. \u201cSonogram of a Potential\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>[36] Fontaine, Claire. <em>Human strike has already begun &amp; other writings<\/em> (PML Books, 2013), p. 45.<\/p>\n\n\n\n<p>[37] Ibid., p. 48.<\/p>\n\n\n\n<p>[38] Firestone, Shulamith. <em>The Dialectic of Sex<\/em> (Nueva York: Farrar, Straus and Giroux, 2003), p. 131.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong> <strong>de la traductora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>* El t\u00e9rmino en ingl\u00e9s es \u00abprofessional girlfriend\u00bb. <em>Girlfriend<\/em> refiere a una compa\u00f1\u00eda femenina con la que se est\u00e1 involucrado rom\u00e1ntica y\/o sexualmente. A diferencia del t\u00e9rmino \u00abnovia\u00bb, en este v\u00ednculo no existe ning\u00fan tipo de compromiso formal. Cuando usamos el t\u00e9rmino \u00abnovia\u00bb o \u00abnoviazgo\u00bb en este texto es en este \u00faltimo sentido. <\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;3 de un mundo sin coraz\u00f3n Publicado originalmente en Blind Field Journal, 26 de mayo de 2016 Por Maya Gonzalez y Cassandra Troyan Traducido por JM A prop\u00f3sito de la econom\u00eda pol\u00edtica del romance en el capitalismo, Eva Illouz describe la \u00abparadoja del v\u00ednculo rom\u00e1ntico\u00bb que \u00abpuede estar motivado por el inter\u00e9s, pero solo resulta <a class=\"read-more\" href=\"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/2019\/08\/27\/289\/\">[&hellip;]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,49],"tags":[69,70,65,72,74,73,13],"class_list":["post-289","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-critica-de-la-economia-politica","category-teoria-critica","tag-logica-del-genero","tag-patriarcado-productor-de-mercancias","tag-sociedad-del-espectaculo","tag-trabajo-de-reproduccion","tag-trabajo-del-amor","tag-trabajo-domestico-no-pagado","tag-traducciones"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=289"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/289\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":762,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/289\/revisions\/762"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}