{"id":60,"date":"2016-05-07T20:27:37","date_gmt":"2016-05-07T20:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/?p=60"},"modified":"2016-05-09T08:59:48","modified_gmt":"2016-05-09T08:59:48","slug":"60","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/2016\/05\/07\/60\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p><strong>[Addendum #2 \/ 2&amp;3Dorm #0 \u2013<\/strong> \u201cVivienda social\u201d<strong>]<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;As\u00ed pues, las pretendidas soluciones de la ordenaci\u00f3n urbana imponen a la vida cotidiana las obligaciones de la intercambiabilidad, presentadas como exigencias naturales (normales) y t\u00e9cnicas, a menudo como necesidades morales (los requerimientos de la moralidad p\u00fablica). Lo econ\u00f3mico, denunciado por Marx como la organizaci\u00f3n del ascetismo, incorpora todav\u00eda y siempre un orden moral. Propiedad \u201cprivada\u201d implica vida privada, es decir, privatizaci\u00f3n. Lo que a su vez implica una ideolog\u00eda represiva en la pr\u00e1ctica social y viceversa, disimul\u00e1ndose entre s\u00ed. La intercambiabilidad espacial no tiene lugar sin una cuantificaci\u00f3n poderosa que se extiende por supuesto hacia los contornos del \u201ch\u00e1bitat\u201d \u2014el entorno, los espacios intermedios, los accesos y los equipamientos\u2014. Las supuestas particularidades naturales \u2014los sitios y los mismos cuerpos de los usuarios\u2014 desaparecen en medio de este proceso de homogeneizaci\u00f3n. La cuantificaci\u00f3n aparentemente t\u00e9cnica es financiera en realidad y moral en esencia.<\/p>\n<p>\u00bfDesaparece entonces el valor de uso? \u00bfEsta homogeneizaci\u00f3n de fragmentos dispersos en el espacio, su intercambiabilidad comercial, implica la prioridad absoluta del intercambio y del valor de cambio? \u00bfSe definir\u00eda el valor de cambio por los signos del prestigio y el standing \u2014por diferencias internas al sistema, reguladas por las relaciones entre las distintas localizaciones y el centro\u2014 de tal modo que el intercambio de signos absorbiera el valor de uso y reemplazara las consideraciones t\u00e9cnicas derivadas de la producci\u00f3n y de los costes de producci\u00f3n?<\/p>\n<p>No, en absoluto. El adquiriente de espacio contin\u00faa comprando un valor de uso. \u00bfCu\u00e1l? No compra s\u00f3lo un volumen habitable, conmutable con otros espacios, semiol\u00f3gicamente marcado por el discurso publicitario y por los dignos de cierta \u201cdistinci\u00f3n\u201d. El adquiriente es tomador de una distancia, la distancia que liga su vivienda con los diferentes lugares, centros comerciales, centros de trabajo, de ocio, de cultura, de decisi\u00f3n. Aqu\u00ed el tiempo entra de nuevo en escena aunque el espacio \u2014a la vez programado y fragmentado\u2014 tienda a eliminarlo como tal. Ciertamente puede suceder que el arquitecto, el \u201cpromotor\u201d o incluso el usuario compensen con los signos del prestigio, de la felicidad o del \u201cestilo de vida\u201d las\u00a0 desventajas de un lugar determinado. Esos signos se compran y se venden pese a su abstracci\u00f3n y a su concreta <em>insignificancia<\/em> y <em>sobre-sentido<\/em> (por eso proclaman su sentido, la compensaci\u00f3n). Su precio sencillamente se a\u00f1ade al valor de cambio real. Se compra un empleo de tiempo y este empleo de tiempo constituye el valor de uso de un espacio. El empleo de tiempo tiene sus pros y sus contras, p\u00e9rdidas y ahorros de tiempo, algo m\u00e1s, pues, que signos: una pr\u00e1ctica.\u00a0 El consumo del espacio adquiere rasgos espec\u00edficos. Difiere del consumo de cosas en el espacio pero no es una simple diferencia de signos y de significaciones. El espacio envuelve al tiempo. Cuando el espacio se escinde, el tiempo se aleja, pero no se deja reducir. A trav\u00e9s del espacio se produce y reproduce un tiempo social, pero este tiempo social real se reintroduce con sus caracter\u00edsticas y determinaciones (repeticiones, ritmos, ciclos y actividades). La tentativa de concebir el espacio por separado traduce una contradicci\u00f3n suplementaria, el esfuerzo para introducir por la fuerza el tiempo en el espacio y regular el tiempo a partir del espacio, tiempo reducido a un uso prescrito y sometido a una variedad de prohibiciones.&#8221;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Extracto de &#8220;La producci\u00f3n del espacio&#8221;, cap. 5 &#8211; xvii, Henri Lefebvre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Addendum #2 \/ 2&amp;3Dorm #0 \u2013 \u201cVivienda social\u201d] &nbsp; &#8220;As\u00ed pues, las pretendidas soluciones de la ordenaci\u00f3n urbana imponen a la vida cotidiana las obligaciones de la intercambiabilidad, presentadas como exigencias naturales (normales) y t\u00e9cnicas, a menudo como necesidades morales (los requerimientos de la moralidad p\u00fablica). Lo econ\u00f3mico, denunciado por Marx como la organizaci\u00f3n del <a class=\"read-more\" href=\"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/2016\/05\/07\/60\/\">[&hellip;]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[11,24,23,26,9,25],"class_list":["post-60","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-addenda","tag-espacio-abstracto","tag-la-produccion-del-espacio","tag-lefebvre","tag-mercancia","tag-tiempo-abstracto","tag-vivienda-social"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions\/64"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}