{"id":26,"date":"2016-04-05T16:16:11","date_gmt":"2016-04-05T16:16:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/?p=26"},"modified":"2016-04-07T22:55:56","modified_gmt":"2016-04-07T22:55:56","slug":"luces-de-progreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dosytresdorm.org\/blog\/2016\/04\/05\/luces-de-progreso\/","title":{"rendered":"Luces de Progreso"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Addendum #1 \/ 2&amp;3Dorm#0 &#8211;<\/strong> &#8220;Apuntes sobre la condici\u00f3n espacio-temporal del capitalismo&#8221;<strong>]<\/strong><\/p>\n<p><strong>Luces de progreso<\/strong><br \/>\nRobert Kurz<\/p>\n<p>Sabido es que la historia de la modernizaci\u00f3n abunda en met\u00e1foras de la luz. El sol radiante de la raz\u00f3n ha de penetrar las tinieblas de la superstici\u00f3n y hacer visible el desorden del mundo, para organizar por fin la sociedad conforme a unos criterios racionales. Pero esa supuesta raz\u00f3n es en verdad el irracionalismo social de la \u201ceconom\u00eda separada\u201d. En este contexto, la \u201cluz de la ilustraci\u00f3n\u201d no es en modo alguno un mero s\u00edmbolo alojado en el reino del pensamiento, sino que posee un s\u00f3lido significado socio-econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En cierto modo, la modernizaci\u00f3n ha convertido efectivamente \u201cla noche en d\u00eda\u201d. En Inglaterra, pa\u00eds pionero de la industrializaci\u00f3n, el alumbrado de gas se introdujo ya a principios del siglo XIX y pronto se difundi\u00f3 por toda Europa. Hacia finales del siglo XIX la luz el\u00e9ctrica sustituy\u00f3 a las l\u00e1mparas de gas. Naturalmente se podr\u00eda decir que eso no supon\u00eda un ensanchamiento de las posibilidades humanas, con tal que el alumbrado artificial se utilizara para fines libremente elegidos, emple\u00e1ndose o no seg\u00fan las necesidades y por libre acuerdo. Pero justamente eso es lo que no interesa a la totalizaci\u00f3n capitalista de la luz. La eliminaci\u00f3n de la noche ha llegado a hacerse ubicua y permanente, a pesar de que la medicina ha demostrado desde hace mucho que provoca da\u00f1o f\u00edsicos y ps\u00edquicos. \u00bfPor qu\u00e9 esa inmensa iluminaci\u00f3n planetaria, que hoy en d\u00eda ha llegado hasta los \u00faltimos rincones del mundo?<\/p>\n<p>El desenfrenado \u00edmpetu del modo de producci\u00f3n capitalista no puede tolerar en principio ning\u00fan tiempo que permanezca \u201ca oscuras\u201d; pues las horas de oscuridad son tambi\u00e9n las horas del descanso, de la pasividad y la contemplaci\u00f3n. El capitalismo requiere, por el contrario, la expansi\u00f3n de sus actividades hasta los \u00faltimos l\u00edmites f\u00edsicos y biol\u00f3gicos. En t\u00e9rminos de tiempo, esos l\u00edmites est\u00e1n determinados por la rotaci\u00f3n de la Tierra sobre su propio eje, o sea por las veinticuatro horas del d\u00eda astron\u00f3mico, que tiene un lado luminoso (vuelto hacia el sol) y otro oscuro. El capitalismo propende a convertir en totalidad el lado activo y solar, ocupando el d\u00eda astron\u00f3mico entero. El lado nocturno es un estorbo para esa tendencia. La producci\u00f3n la circulaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de las mercanc\u00edas deben funcionar a todas las horas sin interrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese proceso es an\u00e1logo a la transformaci\u00f3n de las medidas del espacio. El sistema m\u00e9trico fue introducido en 1975 por el r\u00e9gimen de la Revoluci\u00f3n francesa y se difundi\u00f3 con la misma rapidez que el alumbrado de gas. Las medidas espaciales que tomaban por referencia el cuerpo humano (pies, codos, etc.) se reemplazaron por la medida abstracta del metro, que se supone equivalente a la cuarentamillon\u00e9sima parte del meridiano terrestre. Esa unificaci\u00f3n abstracta de las medidas del espacio correspond\u00eda a la cosmovisi\u00f3n mecanicista de la f\u00edsica newtoniana, que a su vez inspir\u00f3 las teor\u00edas mecanicistas de la moderna econom\u00eda de mercado, analizada y preconizada por Adam Smith. La imagen del universo y de la naturaleza como una sola y gigantesca m\u00e1quina armonizaba con la m\u00e1quina econ\u00f3mica universal del Capital, y las medidas abstractas del espacio y del tiempo se convirtieron en la forma com\u00fan de la m\u00e1quina universal f\u00edsica y econ\u00f3mica, tanto del universo como de la producci\u00f3n \u201cseparada\u201d de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo gracias al tiempo continuo de la astronom\u00eda se hizo posible prolongar el d\u00eda del trabajo abstracto hasta altas horas de la noche, devorando las horas de descanso. S\u00f3lo as\u00ed se logr\u00f3 separar el tiempo abstracto de las cosas y circunstancias concretas. El marxismo, con su apego a la Raz\u00f3n ilustrada, prest\u00f3 escaso inter\u00e9s a esas cuestiones; de modo que qued\u00f3 para los ide\u00f3logos conservadores la tarea de tratar a su manera el tiempo abstracto de la modernidad, siempre en un contexto que era cualquier cosa menos emancipador: as\u00ed, por ejemplo, Ernst J\u00fcnger en su Libro del reloj de arena. Pero justamente el inter\u00e9s de la emancipaci\u00f3n social requiere tematizar el problema del tiempo abstracto, separado de las circunstancias efectivas de la vida, y compararlo con otras formas de tiempo que apenas conocemos ya, para fornmarnos una idea de la impertinencia descarada que es el tiempo capitalista.<\/p>\n<p>La mayor parte de los instrumentos antiguos de medici\u00f3n del tiempo, como las clepsidras y los relojes de arena, no indicaban \u201cqu\u00e9 hora es\u201d, sino que se ajustaban a quehaceres concretos, se\u00f1al\u00e1ndoles el \u201ctiempo justo\u201d, de manera tal vez comparable a aquellos relojitos de cocer huevos de hoy en d\u00eda, que indican mediante una se\u00f1al ac\u00fastica cu\u00e1ndo el huevo est\u00e1 pasado y cu\u00e1ndo est\u00e1 duro. Aqu\u00ed la cantidad de tiempo no es abstracta sino que est\u00e1 orientada por una cualidad determinada. El tiempo astron\u00f3mico del trabajo abstracto, en cambio, es independiente de toda cualidad, permitiendo, por ejemplo, que el inicio de la jornada laboral se fije \u201ca las seis de la ma\u00f1ana\u201d, con entera independencia de las estaciones del a\u00f1o y los ritmos del cuerpo.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la \u00e9poca del capitalismo sea tambi\u00e9n el tiempo de los \u201cdespertadores\u201d, o sea aquellos relojes que con una se\u00f1al estridente arrancan del sue\u00f1o a los seres humanos para empujarlos hacia los \u201clugares de trabajo\u201d iluminados por las luces artificiales. Una vez que el inicio de la jornada laborar se hab\u00eda adelantado a las horas de madrugada, tambi\u00e9n result\u00f3 posible postergar, a la inversa, el t\u00e9rmino de la misma hasta que fuera de noche cerrada. Esa transformaci\u00f3n tiene tambi\u00e9n un lado est\u00e9tico. As\u00ed como la racionalidad abstracta de la econom\u00eda empresarial en cierto modo \u201cdesmaterializa\u201d el entorno, en tanto que fuerza a la materia y sus v\u00ednculos a someterse a los criterios de rentabilidad, as\u00ed tambi\u00e9n lo desdimensiona y desproporciona. Si los edificios antiguos a veces\u00a0 nos parecen m\u00e1s bellos y m\u00e1s acogedores que los modernos, y si luego observamos que aqu\u00e9llos, en comparaci\u00f3n con los edificios \u201cfuncionalistas\u201d de hoy, parecen mostrar adem\u00e1s ciertas irregularidades, eso se debe a que sus medidas son las del cuerpo humano y que sus formas a menudo se ajustan al paisaje circundante. La arquitectura moderna emplea, por el contrario, las medidas astron\u00f3micas del espacio y unas formas \u201cdescontextualizadas\u201d, desgajadas del entorno. Lo mismo vale para el tiempo. Tambi\u00e9n la arquitectura moderna del tiempo es una arquitectura desproporcionada y descontextualizada. No s\u00f3lo el espacio se ha vuelto feo, sino tambi\u00e9n el tiempo.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII y a principios del XIX, la intromisi\u00f3n del tiempo astron\u00f3mico abstracto en los quehaceres vitales a\u00fan se experimentaba como tortura. Durante largo tiempo, la gente se resisti\u00f3 desesperadamente al trabajo nocturno que la industrializaci\u00f3n llevaba consigo. Se juzgaba una verdadera inmoralidad trabajar antes del amanecer o despu\u00e9s de la puesta de sol. Cuando los artesanos medievales alguna vez tuvieron que trabajar de noche para cumplir a tiempo con alg\u00fan encargo, hab\u00eda que agasajarlos con op\u00edparas viandas y abonarles un sueldo principesco. El trabajo nocturno era una rara excepci\u00f3n. Una de las grandes conquistas del capitalismo es haber convertido la tortura del tiempo en medida normal de la actividad humana.<\/p>\n<p>En ese punto, nada ha cambiado desde los inicios del capitalismo. Todo lo contrario, el llamado trabajo por turnos ha venido generaliz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a lo largo del siglo XX. Con unas jornadas de dos o incluso tres turnos, se procura que las m\u00e1quinas, hasta donde sea posible, funcionen sin parar, sin m\u00e1s interrupci\u00f3n que unas breves pausas para el ajuste, el mantenimiento y la limpieza. Asimismo los horarios de tiendas y grandes almacenes se aproximan al l\u00edmite de las veinticuatro horas. En los Estados Unidos y muchos otros pa\u00edses no hay horario comercial establecido por ley, y en los letreros de muchos comercios se lee: \u201cAbierto las veinticuatro horas\u201d. Desde que la tecnolog\u00eda microelectr\u00f3nica de las comunicaciones ha globalizado la circulaci\u00f3n dineraria, la jornada financiera de cada hemisferio enlaza sin soluci\u00f3n de continuidad con la del otro. \u201cLos mercados financieros no duermen nunca\u201d, reza la publicidad de un banco japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Las luces de la Raz\u00f3n ilustrada son la iluminaci\u00f3n de los turnos de noche. A medida que se totaliza la competici\u00f3n en los mercados an\u00f3nimos, el imperativo social y externo se transforma en compulsi\u00f3n interior del individuo. El sue\u00f1o y la noche se convierten en enemigos, pues quien duerme pierde oportunidades y se halla indefenso ante los ataques de los dem\u00e1s. El sue\u00f1o de los hombres de la econom\u00eda de mercado es breve y ligero como el de las fieras, y tanto m\u00e1s cuando m\u00e1s aspiran al \u201c\u00e9xito\u201d. Incluso hay seminarios para ejecutivos en los que se ense\u00f1a t\u00e9cnicas de minimizaci\u00f3n del sue\u00f1o. Las escuelas de self-managment afirman con toda seriedad que \u201cel businessman ideal no duerme nunca\u201d, \u00a1igual que los mercados financieros!<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<strong>La expropiaci\u00f3n del tiempo<\/strong><\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad y la Edad Media, la cantidad de tiempo destinada a la producci\u00f3n era, pese a su nivel t\u00e9cnico inferior, mucho m\u00e1s reducida que bajo el capitalismo. De las reglas mon\u00e1sticas de la primera Edad Media, que, como precursoras que fueron de la moderna disciplina de trabajo, conten\u00edan ya elementos de un tiempo abstracto, se desprende el sorprendente hecho de que para la mortificaci\u00f3n por el trabajo raras veces se preve\u00edan m\u00e1s de seis o siete horas diarias: \u00a1as\u00ed que en aquel entonces se juzgaba un acto piadoso de penitencia y mortificaci\u00f3n lo que hoy en d\u00eda los sindicatos de unos pocos ramos y pa\u00edses truinfadores del mercado mundial est\u00e1n celebrando como la mayor conquista de la \u201creducci\u00f3n de la jornada laboral\u201d!<\/p>\n<p>Los modernos \u201cestudios sobre el ocio\u201d registran con asombro que \u00abentre los pueblos agrarios primitivos y en la Antig\u00fcedad, los d\u00edas de descanso sumaban a menudo la mitad del a\u00f1o\u2026 Incluso los esclavos y artesanos que realizaban trabajos asalariados no estaban sometidos al trabajo con la intensidad como cabr\u00eda suponer desde el punto de vista moderno\u2026 A mediados del siglo IV, en la Rep\u00fablica romana se contaban nada menos que 175 d\u00edas de descanso\u00bb.(2) S\u00f3lo en la gloriosa modernidad los tiempos festivos han venido reduci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s para ensanchar el espacio-tiempo del trabajo.<\/p>\n<p>Ese af\u00e1n absurdo pretende romper a la fuerza hasta los l\u00edmites del d\u00eda astron\u00f3mico. As\u00ed, en el Jap\u00f3n se est\u00e1 experimentando con toda seriedad, por lo que parece, con una jornada de veintiocho horas: \u00abEl d\u00eda sigue teniendo s\u00f3lo veinticuatro horas, que no alcanzan para todo lo que hay que hacer. Pero \u00bfpor qu\u00e9 veinticuatro horas? La respuesta habitual es: porque la rotaci\u00f3n de la Tierra tarda veinticuatro horas, lo cual determina el ritmo del d\u00eda y de la noche. Pero \u00bfqu\u00e9 importancia tiene eso realmente para nuestra vida hoy en d\u00eda?\u2026 As\u00ed por lo menos razona Sports Train, la empresa japonesa que acaba de lanzar al mercado \u201cMontu\u201d, el primer reloj para el d\u00eda de veintiocho horas\u2026 Los empresarios sacar\u00e1n buena tajada de eso, pues con d\u00edas de veintiocho horas economizar\u00e1n un d\u00eda entero por semana; y en efecto, \u201cMontu&#8221; prev\u00e9 la semana de seis d\u00edas\u00bb(3).<\/p>\n<p>El tiempo libre no es tiempo liberado sino un espacio funcional secundario del capital. no se trata de un ocio libre sino de un tiempo funcionalizado al servicio del consumo permanente \u2014y sumamente fatigoso\u2014 de mercanc\u00edas. De manera que la industria de la cultura y del ocio va formando nuevas esferas de trabajo; por otra parte, el propio tiempo libre acaba siendo asimilado al tiempo de trabajo. El hombre capitalista de hoy es trabajador no s\u00f3lo cuando est\u00e1 ganando dinero sino tambi\u00e9n cuando lo gasta.<\/p>\n<p>Asimismo la contradicci\u00f3n de este modo absurdo de producci\u00f3n y de vida \u2014que en el pasado se manifestaba tambi\u00e9n como una contradicci\u00f3n subjetiva, como protesta contra las impertinencias\u2014 se ha objetivado casi enteramente y s\u00f3lo se muestra ya como realidad del desempleo. Y \u00e9ste, en efecto, est\u00e1 creciendo a escala mundial de manera dram\u00e1tica. As\u00ed la contradicci\u00f3n insoportable s\u00f3lo se vuelve visible ya en sentido negativo. El desempleo bajo el capitalismo ni siquiera es tiempo libre sino \u00fanicamente tiempo de pobreza. No se invalida el principio del trabajo sino la existencia de quienes no lo tienen. El trabajo de los parados consiste en el penoso deber de buscar otro trabajo, azuzados y humillados por la administraci\u00f3n burocr\u00e1tica del trabajo y de la pobreza.<\/p>\n<p>Desde que la utop\u00eda del tiempo libre ha fracasado no menos vergonzosamente que la utop\u00eda del trabajo, la protesta salvadora s\u00f3lo podr\u00eda ya consistir en el rechazo del entero sistema de referencias, liber\u00e1ndose de la prisi\u00f3n de las categor\u00edas capitalistas. Un retorno a la sociedad agraria premoderna no es posible ni deseable. El an\u00e1lisis hist\u00f3rico s\u00f3lo puede tener el sentido de sacar a la luz el grotesco contrasentido del hecho de que que todo el inmenso desarrollo de las fuerzas productivas de la modernidad no haya servido para otra cosa que la erradicaci\u00f3n casi total del ocio libre. S\u00f3lo se puede ya atacar el capitalismo atacando el trabajo mismo.<\/p>\n<p>Para ello conviene consultar una vez m\u00e1s a Marx; pero a aquel Marx \u201coscuro\u201d al que los marxistas del trabajo siempre han pasado por alto: \u00abEl \u201ctrabajo\u201d es por esencia la actividad carente de libertad, inhumana y asocial, cuya condici\u00f3n y cuyo resultado es la propiedad privada. La superaci\u00f3n de la propiedad privada, por tanto, s\u00f3lo ser\u00e1 realidad cuando se la conciba como superaci\u00f3n del \u201ctrabajo\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1. J\u00fanger, E., El libro del reloj de arena, trad. cast. de P. Giralt, Argos Vergara, Barcelona, 1985.<br \/>\n2. Opaschowski, H.W., Einf\u00fchrung in die Freizeitwissenschaft, Opladen, 1997, pp. 25s.<br \/>\n3. Coulmas, F. \u201cMontu bis Satsun\u201d, Wirtschaftswoche, Dusseldorf, n\u00ba 10, 1999.<\/p>\n<p>_________________________________________________________________________<\/p>\n<p>Tomado de: \u201cEl absurdo mercado de los hombres sin cualidad\u201d, Anselm Jappe, Robert Kurz, Claus Peter Ortlieb \/ Pepitas de Calabaza, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Addendum #1 \/ 2&amp;3Dorm#0 &#8211; &#8220;Apuntes sobre la condici\u00f3n espacio-temporal del capitalismo&#8221;] Luces de progreso Robert Kurz Sabido es que la historia de la modernizaci\u00f3n abunda en met\u00e1foras de la luz. 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